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El blog totalmente desactualizado, sí…

Pero es que desde que volvimos de vacaciones de Navidad, he estado dos veces en China (por trabajo), una en Amsterdam (más trabajo), hemos hecho amigos nuevos, hemos esquiado todo lo que hemos podido, nos hemos apuntado a escalada y a aquagym, hemos ido a clases de alemán, hemos cambiado de gimnasio, hemos tenido goteras en casa, hemos colgado cuadros y cortinas que teníamos pendientes desde hace dos años (sí, llevamos dos años casi en Linz…), nos hemos comprado esquís nuevos, me he comprado un casco, Samu ha ganado un casco, hemos esquiado con lluvia, con nieve, con sol, con niebla, solos y en buena compañía, nos hemos desbordado de trabajo, nos hemos relajado en el Tirol, hemos superado algún resfriado, mucho jetlag y un esguince de tobillo, hemos hecho alguna excursión, tenido sobris postizos (aunque sean de amigos, estén muy lejos y no podamos achuchar), …

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Y así, ha pasado el invierno más cálido en Austria que se recuerda, sin encender la calefacción, disfrutando de la poquita nieve que ha caído, trabajando mucho pero exprimiendo cada minuto del tiempo libre… vamos, como siempre.

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Vacaciones en Croacia. Península de Istria

[Pincha aquí para ver el resumen de este viaje por Croacia]

Día 1: Península de Istria: Pula, Rovinj

Nos levantamos sin prisa en el camping de Medulín, en el extremos sur de la península de Istria. El día anterior condujimos hasta aquí desde Linz, pero ahora comienzan realmente las vacaciones. Primera parada, Pula.

Croacia 1 - Pula

Pula no es un pueblo de los que enamoran, pero sí parada obligatoria en el sur de Istria, y un buen punto para comenzar el viaje. Callejear por sus calles del casco antiguo es muy agradable y los restos romanos (el arco de los Sergios, el templo, y por supuesto, el anfiteatro) sorprenden aunque te los esperes. La ciudadela ofrece buenas vistas de la ciudad, aunque también se tiene una buena perspectiva desde los jardines que la rodean.

Entre callecitas y ruinas, se va acercando la hora de comer, el calor va apretando y nos apetece nuestro primer baño en el Adriático, así que vamos hasta la Península de Verudela, pocos kilómetros al sur. Buscamos un chiringuito donde comer los primeros calamares del viaje, y una buena sombra para una siesta junto al mar… seguida por supuesto de un buen chapuzón en aguas turquesas.

No nos alargamos mucho, ya que nos espera el plato fuerte del día: Rovinj.

Croacia 1 - Rovinj

Este pueblecito de pescadores con casas de color pastel y callejuelas estrechas y empinadas en una pequeña península es tan encantador que no querrías irte nunca.

Cada calle ofrece una sorpresa distinta, y ver anochecer en el mar desde el malecón pone la guinda a este fantástico primer día de las vacaciones.

Croacia 1 - Anochece en Rovinj

Día 2: Premantura

Al sur de Pula, en la punta más al sur de Istria, está la península de Premantura y el Parque nacional de Kamenjak. Pasear por sus senderos, alquilar una bici o simplemente bañarse y pasar un buen día de playa es otro imprescindible del sur de Istria.

Tras aparcar y pensar si alquilar una bici o no, decidimos que mejor rodear la península andando, parando a bañarnos o comer donde nos vaya apeteciendo. Un acierto, ya que los  caminos por lo que se puede ir en bici no van justo junto al mar, sino entre los pinares, mientras que nosotros vamos andando directamente por las rocas, a la orilla del mar.

Croacia 2 - Premantura

Así, descubrimos que la costa este de la península tiene varias ensenadas preciosas rodeadas de pinares, ideales para familias. Baño, comida a la sombra (recomendado llevar bocadillo para esta zona ya que no hay mucho sitio donde comer) y seguimos caminando hacia el sur.

La vegetación va desapareciendo y el paisaje cambiando, aunque siguen sorprendiendo las aguas turquesas y las superficies de roca que se funden en el mar. Cualquier lugar es perfecto para darse otro baño, pero resistimos hasta llegar al extremo sur de la península.

Allí nos esperan los acantilados y las aguas más salvajes, donde poder saltar al agua y pasar un rato divertido para todos los grados de valentía: unas plataformas de roca a un par de metros de altura como nosotros, o acantilados de más 10m para los más valientes…

Croacia 2 - Premantura acantilados

Después de más de una hora de chapuzones y descanso terminamos el día en el conocido “Safari Bar”. Lugar pintoresco donde los haya, con sombrillas de paja y vistas al mar, o mesas a la sombra de bosques de cañas, entre cabañas de madera, toboganes y columpios, donde poder tomar una ración de sardinas a la plancha con una sangría mirando al mar…

El camino de ida han sido más de 3 horas de paseo, caminando por las rocas, rodeando cada bahía y asomándose a cada punta. La vuelta por el interior la hacemos en menos de media hora, llegando al coche con las últimas luces y muy buen sabor de boca.

Vacaciones en Croacia

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Este verano decidimos que las vacaciones debían ser a uno de los muchos países cercanos a Austria. Teníamos muchas ganas de conocer Croacia, y además la costa más al norte de Istria está a poco más de 4 horas de Linz.

Así que el pasado mes de septiembre nos recorrimos el país durante 16 días. Bajamos por la costa y algunas de las islas en coche, parando en cada pueblito, alojándonos en campings. Una vez en Dubrovnik, volvimos por la isla de Hvar y por la carretera del interior hasta Plitvice, Zagreb y de ahí a casa.

Fueron muchos kilómetros pero no se nos hizo nada pesado. Intentamos dormir un par de noches en cada camping, para no montar y desmontar cada día, y no hacer muchas horas de coche seguidas. Las comidas sobretodo algo de picar o cocinado en el hornillo, las cenas en el camping. Aunque también nos pegamos algunos homenajes, no podíamos irnos sin disfrutar de la cocina del país.

Croacia nos gustó mucho. No tiene paisajes espectaculares, pero sí millones de rincones con encanto. Las playas son todas de piedritas, pero de aguas cristalinas, tranquilas y muy cálidas en septiembre, y además siempre están rodeadas de pinos para poder tumbarse a la sombra. Las islas me sorprendieron mucho, con sus montañas, los pueblos pequeños, sus carreteras interminables, las calitas de las que no te quieres marchar.

Y los pueblos, pueblitos, y ciudades… no podríamos quedarnos con uno. A lo largo de toda la costa hay muchísimos pueblos patrimonio de la humanidad, con catedrales, iglesias, palacios… o simplemente callejones en los que perderse y no poder dejar de alucinar. Rovinj, en Istria, y ver anochecer en el mar, Trogir y sus mil balcones venecianos, Dubrovnik de película…

Nosotros viajamos a partir de la segunda semana de septiembre y aunque el tiempo ya no fue demasiado bueno, y estuvimos todo el viaje esquivando tormentas, creo que es la época perfecta. Todo está animado pero sin aglomeraciones, hay sitio en los campings, puedes coger los ferrys sin horas de espera, el agua está calentita…

Os vamos a ir contando nuestro viaje poco a poco, para que lo disfrutéis con nosotros, y por si a alguien puede servirle de ayuda.

Día 0: Linz – Istria
Día 1: Istria: Pula y Rovinj
Día 2: Istria: Península de Premantura

Día 3: Isla de Cres

Día 4: Isla de Lošinj

Día 5: Krk – Rab

Día 6: Isla de Rab

Día 7: Parque natural de Plakenika

Día 8: Isla de Pag, Zadar

Día 9: Sibenik – Primosten – Trogir – Split

Día 10: Split

Día 11: Dubrovnik

Día 12: Isla de Hvar

Día 13: Hvar – Plitvice

Día 14: Parque natural de Plitvice

Día 15: Plitvice – Zagreb

Día 16: Zagreb – Vuelta a casa

Reencuentros

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Te levantas un día y tienes clara la siguiente aventura. Lías a unos y a otros, y les convences (sin esfuerzo) de meteros un viaje de 700km de día y otros tantos de vuelta para el puente de 3 días de octubre. Todo para ver a dos buenos amigos, para un reencuentro esperado, unos abrazos que ya son necesarios, muchas risas que se echaban de menos…

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Muchos kilómetros para 3 días. Pero que se compensan con creces. Con charlas infinitas, con toneladas de comida, con ricos vinos que traen confesiones sorpresa, con castillos de cuento, risas y más risas, paisajes otoñales, abrazos, más risas, más charlas y más abrazos.

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No hay nada como estar como una cabra y siempre animada a lo que haga falta… y estar rodeada de gente que te sigue la corriente. Porque Laura tuvo que meterse 400km extra entre ida y vuelta. Porque Samu aguantó con la sonrisa puesta las horas y horas en el coche de dos amigas que hacían meses que no se veían y a las que no les gusta hablar apenas… (vale, le sobornamos con chuches y chocolate…) Y porque Ana Laura y Dirk fueron tan buenos anfitriones como siempre.

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Hay que ir organizando ya la siguiente…

De punta a punta

De esto…

A esto

Hay solo una semana.

Hace una semana estábamos en Extremadura. De boda.

Que bien lo pasamos, cuanto bailamos, que bien y cuanto comimos… (sigo pensando que no pudieron quedar muchos cerdos por esas tierras después de la comilona…). Que contentos y guapos iban los novios, y nosotros también. Y que divertido ir con Ana y Jorge y con Patri a la vez.

Y al día siguiente paramos en Trujillo. Paseito, fotos, y volver a comer hasta reventar. Nos encantó, es un pueblo precioso, y entrar en el museo de Pizarro (es su pueblo natal) nos hizo recordar el viaje a Perú…

Y ayer llegué de Moscú después de una semana intensa. Con el trabajo, terminando el proyecto. Mucho trabajo pero también pude escaparme a ver la plaza roja en media hora. No es lo mismo los compañeros austriacos que mis ex-compis, pero me lo he pasado bien y aprovechado mucho. Aunque algún día haya tocado trabajar hasta las 2 de la mañana, y haya sido un palizón. Y aunque la semana haya acabado volviendo al aeropuerto a las tres de la mañana después de haber probado (y algo más) el vodka y sin dormir…

Pero ya estoy en casa, ya he dormido las horas que debía, y ya hemos dado algún paseito para disfrutar de los colores del otoño…

Y llega el otoño

Estamos volviendo a rutina después de un mes de lo más ajetreado.

Después de la última escapada a las montañas estábamos pensando en aprovechar algún fin de semana más y acercarnos hasta la playa (la austriaca no, evidentemente) cuando tuvimos un pequeño percance: murió la lavadora.

Si en una lavadora de carga superior la puerta decide abrirse a medio camino en el centrifugado… el desastre es absoluto. Que lo sepáis. El tambor siguió girando abriendose como una lata de sardinas hasta que se atascó del todo y quedó totalmente clavado. Y saltaron piezas por los aires. Todo esto lo vimos cuando Samu destrozó el compartimento para el agua a martillazos en un intento desesperado por recuperar la ropa…

Así que la inversión para el viaje se quedó en una lavadora nueva. Pero pronto tuvimos visitas, así que encantados.

Rosa y Santi, los primeros. Primera sesión de Ópera, Käsekreiner, Schnitzel, Cafe Central, Prater, paseos… y bici por el Danubio, y día de campo en Rax, y merienda en un Heuriger en las montañas… Espero que ellos se fueran tan contentos como nosotros nos quedamos.

Y reponte rápido, que el mismo día que se fueron, llegaron Andrea y Rafa. Y más Schnitzel, y Prater, y Käsekreiner, y Cafe Central, y Danubio…

Pero también fin de semana en Praga, que nos encantó. Un poco pasado por agua, pero precioso.

Espero que no os hayáis cansado de leer nuestras aventuras, porque aún quedan dos semanas intensas en España. Viena-Madrid-Villarrobledo-Madrid-Bilbao-Madrid-Bilbao-Santander-Bilbao-Madrid-Viena. Sí, dos semanas.

Dos semanas de reencuentros, de comilonas, de disfrutar de la familia, los amigos, el buen tiempo. Cumpleaños, Tapas&Blogs, baño en la playa en octubre (¡¡si!!), más comilonas, cañas, cafés… ¡y dos bodas!

Las dos tan diferentes, y tan estupendas. Las novias radiantes, los novios orgullosos, las comidas genial, los bailes divertidos (cada vez bailamos mejor, ¿verdad Samu?) los amigos estupendos…

Un mes intenso no, lo siguiente. Este fin de semana lo hemos pasado durmiendo. Porque ya estamos de vuelta, y el otoño que nos había estado dando tregua ha llegado implacable. Y mi primer constipado con él…