Primeras nieves…

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Y de la misma manera que llegó el otoño, de pronto, un día, es invierno.

Salimos de casa pensando pisar un poco de nieve. A medio camino tenemos que poner las cadenas. Y al llegar arriba… mucha nieve. Mucha.

La excursión no era larga, pero aún así no llegamos hasta arriba. Ahora los días son cortos y habíamos salido tarde de casa, preferimos no apurar.

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Pero nos bastó con hundirnos hasta más arriba de la rodilla en la nieve, buscar camino por el bosque, reir de lo que costaba andar.

La vuelta fue siguiendo una pista forestal. “Será rápida…” de eso nada. Más de dos horas con la nieve hasta la rodilla agota. Tuvimos que turnarnos para abrir camino… Una gozada.

Agotados, doloridos y felices volvimos al coche, y tras la aventura de quitar las cadenas necesitábamos un chocolate caliente con un gofre recién hecho en el mercado de Navidad de Steyr para recuperar energías. Que duros son los domingos de invierno…

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Otoño…

Otoño

Desde la última vez que escribí han pasado más de dos meses. Y muchos viajes y escapadas, la verdad.

Vacaciones fantásticas en Croacia. Dos semanas de muchos kilómetros, muchos baños, ciudades medievales, aguas azules, islas y más islas…

A la vuelta a Austria, ya a mediados de septiembre, aterrizamos de lleno en el otoño y nos topamos de lleno con la realidad: en Austria ya era otoño y además había llegado con fuerza.

Temperaturas poco por encima de los 0°, aunque brillara el sol. Pero los fines de semana el tiempo dió alguna tregua, así que pudimos disfrutar de unos agradable paseos de otoño.

Setas

Las hojas empezaban a cambiar de color, y aunque quedaba mucho verde todavía, las setas y hongos decidieron ya era otoño, que ellas estaban listas ya.

La subida a Schonberstein no es larga pero si empinada. Preciosa por el bosque.

Y las vistas desde arriba… prometen. Pudimos disfrutar de una estupenda vista a las nubes y comer el bocata al sol. De nuevo bajar intentando no resbalar mucho, aunque no sea fácil.

Schonberstein Rumbo a Viena

Pero todavía no estábamos dispuestos a sacar la ropa de frío. Nos esperaba una semana a principios de octubre a caballo entre Madrid y Bilbao, con temperaturas veraniegas, que disfrutamos mucho, mucho, mucho.

Fui con ganas de abrazar. De achuchar. Y creo que lo hice. Muchos reencuentros, conocer a nuevas personitas, más reencuentros. Gente a la que puede hacer 3 o 10 meses, o incluso 3 años que no ves, y sentir como aunque muchas cosas cambien, otras muchas siguen igual.

Todos los ratitos me supieron a poco. Pero creedme que los saboreé. Amigos, familia, cañitas, comida y más comida, paseos, cafés, excursiones, más amigos. No hay fotos. Me limité a disfrutar de cada momento…

Y ya de vuelta en Austria. Ahora sí que es otoño. Las temperaturas han caído en picado y las cumbres de las montañas ya se ven blancas. Ya tenemos ruedas de invierno y los jerseys de cuello vuelto a medio sacar del trastero.

Pero de mientras hemos tenido tiempo de preciosos paseos por el Danubio. Disfrutar de todos los tonos dorados posibles. Del sol que cuando quiere aún puede calentar las mejillas. De rincones de Austria que no dejan de sorprender…

Paseando por el Danubio en Octubre

El invierno sigue. Disfrutando de la nieve en Hochsalm

Hochsalm

Este fin de semana estaba melancólica. Echaba de menos a mi gente. Y también el buen tiempo. Una cerveza en una terraza mirando al mar, un helado en Viena al solecito junto al canal, andar en bici por el Danubio, tardes de siesta junto a un lago…

Pero el domingo me di cuenta de que en realidad, no quiero que el invierno se acabe aún.

Hochsalm - caprichos del hielo

Una excursión por un bosque nevado, con los cristales de hielo haciendo formas mágicas en las ramas, el silencio que envuelve a la nieve.

Hochsalm - camino

Andar con nieve hasta la rodilla. La niebla que da a todo un toque más mágico aún. Imaginarse quién hizo las huellas de esquí de travesía sobre las que vas siguiendo el camino.

Hochsalm - nieva y nieve

Nieve blanda, hielo sobre la nieve, pinos nevados, ramas heladas. Todo va cambiando según vas avanzando por el bosque…

Hochsalm - al fin llegamos

Y llegar arriba. Y que el sol fuerte te haga entrar en calor de nuevo. Y las vistas impresionantes. Hacia un lado, Linz y la llanura que lo rodea. (Linz está a una altura de tan sólo 266m sobre el nivel del ma

Hochsalm - hacia LinzHacia el otro, las montañas, que poco a poco vamos conociendo y que ya somos muchas veces capaces de reconocer en la distancia. Traunstein, Totes Gebirge, Kalkalpen…

hochsalm  - en la cima

Y bajar de nuevo y volver a maravillarte con los paisajes que ya habías visto hace unas horas, pero que hacen que no puedas quitar la sonrisa tonta de la cara…

Si, vale, invierno, te dejamos que esta semana nos des una tregua (¡¡15º!!) pero no te vayas lejos todavía, que tenemos que disfrutarte un poquito más aún…

Cargando pilas. Katrin Klettersteig

La vuelta de vacaciones ha costado lo suyo. Retomar la rutina, sueño acumulado, dudas existenciales… pero ya estamos en marcha, y con las pilas cargadas. ¿Cómo? Primero, durmiendo y descansando y quedándonos en casa como hacía muchísimo que no hacíamos. Y después, ya vale de descansar, que esto no es lo nuestro, y disfrutando de un fin de semana de esos que te carga de energía durante un tiempo.

Teníamos muchas ganas de hacer un Klettesteig, una Vía Ferrata. Mucho leer, comparar material, buscar rutas… y al final este fin de semana nos lanzamos.

¿De qué estoy hablando? Pues una vía ferrata es una vía de montaña equipada con enganches, cable de acero, “escalones” o cosas parecidas para ayudar en la subida… Es una especie de escalada, pero los arneses van preparados de tal manera que no necesitas unos conocimientos previos de nudos, enganches, etc… para poder hacerlo de forma segura. Siempre vas asegurado, llevas un absorvedor de energía que te frena en caso de caída, y según el libro que tenemos “todo el mundo está preparado para hacer una vía ferrata de los dos primeros niveles, a no ser que tenga mucho vértigo”.

Así que nos lanzamos a la aventura pensando en un camino normal sólo que un poco más complicado, con un cable de seguridad al que atarte… Elegimos una ruta de lo más fácil que había. Dificultad A hasta B/C (en un tramo pequeño). Katrin Klettersteig.

Para llegar hasta el comienzo de la vía, dos opciones: subir en funicular y bajar hasta allí. O subir andando. Pensamos que como estaba a media altura habría un atajo a medio camino. No, no lo había. Así que llegamos al Klettesteig con 900m de subida en el cuerpo (o más porque dimos bastantes vueltas buscando el “atajo”), los nervios a flor de piel y las piernas cansadas.

Un tentempié, ponernos los arneses y a por ello.

¿Había dicho que era un camino fácil con un cable de acero? ¡Y una leche! Una pared. Una pared con un cable que sube vertical al que asegurarte. Una arista por la que subir escalando literalmente. A veces unos hierros para apoyar pies y manos, para engancharte y seguir subiendo. Pero en vertical casi.

Los dos primeros minutos me acordé de toda mi familia. Luego de la de Samu. Luego de él, en repetidas ocasiones. Luego del del club de montaña que nos recomendó la ruta “muy fácil, demasiado incluso”, luego de no se cuantas personas más. Luego me acordé de respirar, que no viene mal. Luego de que en algún punto interior sigo teniendo vértigo, según pude comprobar. Y luego de los 200 metros de subida que me quedaban. Llevaba unos 5 ya más o menos… ¿¿¿Pero cómo voy a subir por aquí???

No os creáis, que Samu no estaba mucho mejor que yo. Luego resultó que como bien habíamos leído, muchas ferratas empiezan en la parte más difícil y luego ya es más fácil. Y así fue. Pero aún así, mucho más extremo que lo que habíamos imaginado.

Pero una vez pasado el susto, controlada la respiración, el tembleque de piernas y pasada la primera pared, fue una auténtica gozada.

Concentración, fuerza, tú, la piedra, los enganches, guardar distancias de seguridad. Un mosquetón, otro mosquetón. Pensar en los siguientes pasos para saber dónde poner los pies. No mirar demasiado para abajo. Energía, adrenalida. Sonrisas. Querer gritar.

Dentro de un tiempo, repetiremos y veremos que en realidad era una vía muy fácil sin mayor complicación, pero la verdad es que no nos lo esperábamos y nos pilló por sorpresa, y nos dió un poco de miedo. O mucho, pero tampoco vamos a confesarlo todo por aquí.

Desde luego repetiremos, pero nos vamos a mantener en el nivel A-B durante un tiempo bastante largo, creo yo.

Eso sí, el subidón de energía durante la subida y al llegar arriba es indescriptible. Y aún nos duró en los mil y pico metros de bajada, hasta llegar al camping, montar la tienda ya denoche, al cenar…

El día siguiente, matados pero contentos, decidimos que sería de relax. Una mañana preciosa al borde del lago, ¿Qué puede haber mejor que un chapuzón a primera hora? El agua estaba perfecta. La temperatura fuera también. Felicidad.

Un poco de turismo, visitar Sankt Wolfgang in Salzkammergut, comer salchichas, siesta en otro lago, un poco más de turismo, helados y vuelta a casa.

Las pilas cargadas para una buena temporada…

Alpstein y Trämpl

Hace un par de semanas hicimos nuestra primera ruta de verdad en Alta Austria. Dos picos uno frente al otro. Un tiempo que no terminaba de ser bueno pero que nos respetó y nos dejó disfrutar de unas vistas preciosas. Seis horas y media para ir arrancando motores para el verano que nos espera.

La subida, a través de un hayedo frondoso y precioso. Una buena subida, pero la tranquilidad de no cruzarte a nadie en casi todo el día, silencio absoluto, la penumbra del bosque frondoso. Y ratoncitos, pájaros carpinteros y salamandras que nos acompañaron en la ruta.

Al salir del bosque y llegar a las praderas ya se empiezan a percibir las vistas que vamos a tener. Desde el collado que separa el Alpstein y el Trämpl se ve la subida que nos queda por delante. Pero lo que no creemos es que vamos a tener que dejar los palos a medio camino para subir el último tramo a cuatro patas agarrados a las rocas. Y que 5 minutos antes de llegar arriba se va a poner a nevar. Poco, pero nieve a mitad de mayo…

Foto de rigor en Alpstein (1443m) y bajar que ya aprieta el hambre. Y que deje de nevar al comenzar el descenso…

Comida rápida y a por el Trámpl (1424m), esto ya está hecho. Si no hubiera que atravesar un nevero resbaladizo… y se pusiera a nevar de nuevo arriba (¿la barrera de los… 1400m?).

Pero después de la sorpresa, paró el viento, o comenzó a llegar una brisa tibia desde el valle que nos permitió, después de haber tenido que comer a todo correr porque nos helábamos en el collado, poder estar todo el tiempo que quisiéramos maravillándonos con los paisajes… y con una temperatura perfecta. Así da gusto…

PD: ¡Ya tenemos piso!

Rumbo a… ¿Wels?

Wels es una ciudad de Alta Austria. Casi 60.000 habitantes, una bonita plaza central. Varios edificios de bonitas fachadas, e infinidad de callecitas y patios interiores.

Wels tiene su canal y su río, muchísimos parques y jardines.

Tiene varias calles comerciales con todas las tiendas de las cadenas importantes. Y también sus tiendas de trajes típicos, no sabes cuándo los vas a necesitar.

Pero es un pueblo, a las 6 de la tarde todo cierra y Wels se queda desierto.

Cerca de allí, Linz, a 30km, es la capital de la provincia, Alta Austria, Oberösterreich. Con sus 200.000 habitantes, Linz ya es una ciudad de verdad.

Su historia me quiere sonar de algo: ciudad industrial, conocida por todos por ser gris, triste, rodeada de fábricas. Pero en los últimos años la ciudad se ha reinventado. Fuera las fábricas y bienvenidos los museos, las galerías y los edificios modernos. Linz se ha renovado y ahora es una de las ciudades más punteras de Austria.

¿No os suena a Bilbao? Igual me siento como en casa…

Y es que… ¿por qué os hablo de esto? Porque en Wels está Kraftwerk, donde empiezo a trabajar a mediados de abril. Si, nos mudamos, y dentro de nada.

Mezcla de sentimientos, muchas ganas de trabajar, de descubrir nuevos lugares, de vivir nuevas experiencias, de seguir con este viaje que es nuestra etapa en Austria. Y también pena por pasar página, por mudarnos, por más despedidas (que son hasta pronto, pero ya no será lo mismo)…

Demasiados sentimientos en 2 semanas. Dicen que la primavera la sangre altera. Yo la verdad no se si en esto está teniendo algo que ver la primavera o no, sólo se que ¡Madre mía qué dos semanas!

Así que permanecer atentos… pronto muchas (más) novedades por aquí.