Finde de amigas y anexos II

II finde amigas y anexos

Si a principios del año pasado celebramos el I Fin de semana internacional de amigas y anexos en condiciones extremas, antes de Navidad este grupo de valientes quiso repetir. Y como no, eligieron una semana de frío y nieve impresionante.

Pero contra todo pronóstico, el viernes dejó de nevar y salió el sol… Así que pudimos disfrutar de una preciosa ruta por un Salzkammergut rebosante de nieve recién caída.

amigas y anexos Traunsee

Si Hallstatt en verano es precioso, en invierno tiene un encanto especial, aunque haya que comerse un Käseleberkäse en la calle con los pies fríos…

amigas y anexos salzkammergut

Todo sea por llegar a tiempo a ver el mercado de Navidad de Sankt Wolfgang. Todo el pueblo se convierte en un mercadillo. Precioso, y más bonito y divertido aún según van cayendo los puntsch, glühwein, tés con ron, cubatas calientesamigas y anexos mercadilloSalzburgo nos espera con más nieve. Para desesperación de algunos y alegría de otras ¿verdad Andrea? Mucho frío, muchas cuestas, muchas risas, mucha nieve, salchichas, goulaschsuppe, guerras de bolas de nieve, más mercados de Navidad…

amigas y anexos en salzburgo

Y enseguida rumbo a Munich. Si había un imprescindible en el fin de semana era la cena en la cervecería HB. Codillos y mucha, mucha cerveza. Y no, incrédulos, Andrea no está posando en la foto, ¡está bebiendo cerveza!

amigas y anexos en munich 1

Y aunque el grupo se fue disolviendo, todavía quedaba un día de paseos por Munich, más mercadillos y más puntsch. Y más frío, y más nieve… que no os engañe ese cielo azul…

amigas y anexos en Munich

Otro fin de semana para recordar con una gran sonrisa. Gracias chicas, y sobretodo chicos, por apuntaros a un bombardeo. Habrá que ir organizando el próximo… en… ¿China? … ¿Brasil? … Quien sabe…

Navidades… ¿Sólo dos semanas?

Si, las vacaciones siempre saben a poco, siempre queremos más… pero hay veces en las que haces tantas cosas, y las disfrutas tanto, que parece que han sido mucho más de dos semanas. Y es que han sido dos semanas intensas.

Reencuentros, brindis, risas. Comilonas, tradición, regalos y paseos…

Madrugar y descubrir paisajes de siempre (para unas) y nuevos (para otros) a la vez. Que Samu siga sorprendiéndose de los sitios a los que le llevo…

Pintxos por el puerto viejo, conocer un nuevo primo (¡Bienvenido Gonzalo!), cafés y charlas, reunirse con la familia, ¡que mi padre se afeite la barba después de 30 años!

Camino de Madrid pasar una noche inesperada en Valladolid, disfrutar del ambiente navideño en Madrid, ver la San Silvestre Vallecana, coincidir con Jesús, Cristina y Conchi en Madrid y poder estar con ellos, ver viejos amigos…

Y juntarse con otros que siempre están dispuestos a liarla. Ya sea cenando, tapeando y haciendo regalos…

… o tomando las uvas el día 30…

… o saliendo de fiesta a bailar lo que nos pongan.

Pasar la Nochevieja tranquila, pero tener un pequeño percance con los petardos. Para darle un poco de emoción… Y comenzar el año con un paseo hasta el Picazo

Ver a algunos amigos, dejar a muchos otros para la siguiente visita, y juntarnos las de siempre. Pintxos, regalos, mojitos y sonrisas. Cargar las pilas para volver con energía

Y para rematar llegar a tiempo para despedir a alguien a quien vamos a echar mucho de menos. ¡Mucha suerte Sergio en la nueva aventura!

(Ah, y por si alguien tenía alguna duda, hemos comido hasta reventar. Sin remordimientos. Marisco, croquetas, pintxos, gachas, tortillas, tapas, carne, pescado, polvorones, chorizo, jamón, turrón, empanada, chocolate… lo dicho, por si alguien tenía dudas…) ¡Feliz 2012!

Navidad en Viena

Va pasando el tiempo, y no os había hablado de la Navidad en Viena… ¡no puedo dejar que os lo perdáis!

Porque hace bastante más de un mes que por aquí la Navidad está en el ambiente… se ve, se palpa, su huele. Si, al aire huele a Punsch, a Glühwein (vino caliente) a especias de los Lebkuchen

Mercados y más mercados de Navidad, los Weihnachtsmarkt… Mi favorito el de Spittelberg, entre calles llenas de lucecitas, puestos de artesanía, tiendas de cosas preciosas…

O el del ayuntamiento, el Rathaus, grande, luminoso, lleno de gente. El más comercial, pero lleno de curiosidades, casas gigantes de pan de especias, trenecitos de Navidad y el ayuntamiento al fondo…

Para comer algo, el mercado del Belvedere. Salchichas, punsch, patatas, “bolas de nieve” de galleta, Käsespätzle, castañas, Marillenkrapfen … y para sólo beber, Karlsplatz, con braseros calientes para compartir un punsch (o dos) durante un buen rato… O el del SchönbrunnFreyung,  Maria-Theresien-PlatzAltes AKH

Y en los puestos… desde las más clásicas tallas en madera, bolas de cristal, ángeles y lazos…

… hasta sirenas, Papa Noeles moteros, bailarinas, camiones de bomberos… todo cabe en esta Navidad.

Y es que en Austria la gente sale a la calle en Adviento. Se preparan galletas, se espera a Nikolaus (o a Krampus) y se sale en grupos a tomar Punsch. A reponer fuerzas para el largo invierno que queda por delante. Porque a partir de enero las calles se vacían, la gente se queda en casa, el frío no gusta… pero ahora no, ahora es tiempo de salir, beber y celebrar. Jovenes y mayores, todos quedan para brindar y probar los cientos de punsch distintos. Viejecitas, señores con corbata, adolescentes (si, hay Kinderpunsch sin alcohol también…), familias, amigos…

Nosotros hoy nos tomaremos si nos da tiempo el último de la temporada, que tenemos que hacer corriendo las maletas…

Aunque no creáis que sois los únicos que habéis empezado con las comilonas navideñas, ¡que por aquí nos estamos poniendo también las botas!

¡Feliz Navidad a todos!

Carta al Olentzero

Olentzero Maitea…

No se si este año he sido buena o no. Se que ha sido un año muy especial, pero no se si me merezco muchos regalos. Pero por si acaso quieres regalarme algo y no sabes el qué, yo te doy ideas. Puedes regalarme unas botas de monte nuevas.

Porque las mías están viejitas. Tienen ya unos cuantos años, pero este último han viajado a Perú, han hecho un montón de excursiones por Austria… y ayer se fueron a la nieve.

En primavera habíamos intentado subir al Tonion, pero nos echó la lluvia. Así que teníamos en mente volver. Ayer amaneció despejado y queríamos pisar un poco de nieve… recordabamos una subida fuerte pero fácil, con un camino muy marcado… así que probamos a subir de nuevo, en busca de nieve.

La nieve la encontramos ya por el camino. En el coche la temperatura marcaba -11º, casi que apetecía más buscar un sitio para tomar un café calentito…

Nada más comenzar a subir, ya vimos que debía de haber nevado mucho el fin de semana, porque el camino estaba sin pisar. Se notaba algún rastro más hundido, las rodadas de algún tractor… pero pisadas sólo de conejos.

Cuando el camino sale de la pista y empieza a subir entre pinos, con el sol calentando, la subida, los carámbanos de hielo… ya creíamos que no podía regalarnos mucho más el día, aquello era precioso.

Pero luego llegamos a la pradera… dónde los animales eran los únicos que se habían animado a pasear a sus anchas. Nieve hasta la rodilla, tirarse sin miedo, subir abriendo camino… Sol, pinos, nieve.

Dos horas y media después de salir del coche llegamos a la cabaña, que parecía una casita de chocolate en medio de un manto de azúcar.

El Tonion nos miraba desafiante, pero lo dejamos para otra vez. Porque, querido Olentzero, después de dos horas, mis botas calan. Y porque aquí los días son muy cortitos, y no nos iba a dar tiempo. Y porque ya no conocíamos el camino (hasta este mismo punto llegamos la otra vez). Y porque es bonito que siga siendo un reto pendiente.

La bajada con pena, por dejar atrás el silencio, la tranquilidad, la nieve… Pero con alegría por poder mover de nuevo los dedos al entrar en calor… y pensando en el chocolate que nos íbamos a tomar.

Porque al llegar al coche, y a pesar de que habíamos pasado calor y pensábamos que había subido muchísimo la temperatura, marcaba -7º. Porque Mariazell es un pueblo precioso para tomar un buen chocolate acompañado de lebkuchen de chocolate….

Así que querido Olentzero, si no llego a tiempo para las botas nuevas, te pido que el año que viene esté lleno de días como el de ayer. Días en que te sientes privilegiado, sonriente, feliz. La nieve hasta las rodillas y el sol pegando fuerte. Colores, contrastes y luces.

Zorionak a todos

Krampuslauf

Hoy es el día de Sankt Nikolaus. Al igual que a muchas otras ciudades de Europa, Nikolo, como le llaman los niños, hoy trae regalos para los que han sido buenos. Este santo era muy bueno (vamos, por eso le hicieron santo) y repartía monedas entre los pobres.

Hoy, cada 6 de diciembre pasa por las casas dejando un regalito para los que se han portado bien. Concretamente a los niños austriacos les trae mandarinas y cacahuetes desde España, por alguna extraña razón que nadie ha sabido explicarme… Y bueno, regalitos también, que a ver que niño moderno se conforma con un saco de mandarinas.

Pero no viene solo. Nikolo tiene un acompañante: Krampus. Este ser diabólico va a buscar a los niños que se han portado mal durante el año, para azotarles. Claro, luego ves a los austriaquitos que son buenísimos, y tranquilísimos… tanto hombre del saco, si a nosotros nos hubieran amenazado con un diablo así que no es que traiga carbón, es que nos azota… pues seríamos buenos también, donde va a parar.

En la zona del Tirol celebran el 5 de diciembre en muchos pueblos el Krampuslauf, un desfile de demonios recién salidos del mismo infierno, realmente espectacular. Nosotros no nos hemos ido tan lejos (Dato: el Tirol está a unas 5h en coche de Viena) pero hemos buscado dónde podíamos ir a ver un Krampuslauf aquí cerca y pasar un buen rato.

Fuimos hasta Leobersford, a unos 30km de Viena sin saber muy bien lo que nos íbamos a encontrar. Y fue toda una sorpresa. Un desfile de 1 hora y media con distintas comparsas venidas de muchos puntos de Austria y el norte de Italia con trajes muy muy logrados. Todo un espectáculo, nos encantó.

Me tuve que pelear con una vieja de las que clavan en culo y te van echando (daba más miedo que los diablos, os lo juro) y con una madre histérica preocupada por sus hijos, pero la experiencia valió mucho la pena.

No entendimos todo lo que decía el presentador, pero presentaba a las comparsas con la fecha de su creación, por lo que entendimos que son grupos de mucha tradición que cada año recorren los pueblos para disfrutar de la fiesta de Krampus. Desde luego los disfraces y las actuaciones estaban muy trabajadas.

Íbamos como cebollas, con mallas térmicas, calcetines gordos, jersey más gordo aún… pero aún así nos helamos de frío. Pero de ahí no nos movía nadie, aguantamos como campeones.

Además, para volver a entrar en calor nada como un buen Punsch al terminar en el encantador mercado de Navidad del mismo pueblo.

Si queréis ver un poco más de cómo fue, os dejo un vídeo. Tranquilos, como habéis sido buenos, como nosotros, Krampus no os hará nada. ¿Habéis sido buenos?


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* Nota: Encontramos toda la información sobre los Krampuslauf de Niederösterreich aquí. No se si el enlace será válido para otros años