Colgados…

Laserer Klettersteig en Gosausee

Le hemos cogido el gusto a subirnos por las paredes…

Que si, que siempre hemos estado un poco “colgados”, lo se. Pero lo de ahora es para hacernoslo mirar.

Hace unas semanas hicimos un curso de escalada en rocódromo. Tres días, 4 horas cada uno. Una paliza, pero aprendimos lo suficiente como para saber que nos ha gustado mucho, y como para poder ir solos y practicar y practicar… Todavía no hemos tenido ocasión de hacerlo, pero estamos deseando volver.

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Y entre que nos animamos y nos animamos, seguimos probando las vías ferratas o Klettersteig. Una vez perdido el susto inicial, enganchan, y mucho. Además en los Alpes hay muchísimas, bien indicadas, cuidadas… se nota que está de moda cada año van abriendo nuevas vías. Además hay que aprovechar el verano, la naturaleza y los paisajes… y subirse por las paredes.

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Así que el fin de semana pasado,hicimos el Laserer alpin Klettersteig en Gosausee. El paisaje, sin palabras. Uno de los lagos más bonitos de los Alpes, volvería una y mil veces. La vía dura. 1 hora y media colgando de los hierros y el cable de acero, incluyendo un “puente” de 15m de largo.

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El vértigo ya no cuenta, hace tiempo que lo perdimos. Sólo por las fotos ya habría merecido la pena, las vistas son una pasada (aunque son las mismas que se ven desde el camino…). A pesar de que las agujetas y los casi 40° nos obligaran a pasar el domingo a la sombra y a remojo, sin poder moverme…

Laserer alpin Klettersteig

En resumen, nos gustó hacerla, y mucho, pero demasiado horizontal para nuestro gusto, y demasiado hierro. Y muuuy cansada…

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Como colofón, subir a comer al lago de Hinterer Gosausee, a 1 hora y media de camino, para darnos un baño en sus aguas heladas prácticamente solos. Y heladito y cerveza fría junto a Gosausee a la vuelta… ¡no todo va a ser subir a las alturas!

Hallstättersee

Y no ha pasado una semana y ya estábamos allí otra vez. Mismo camping, en el mismo lago, Hallstättersee, al que tampoco me canso de volver. Para volver a trepar pared arriba. Esta vez Schmied Klettersteig, muy cerquita del anterior. Más suave, más vertical, más roca, lo hemos disfrutado mucho más. Eso si, las vistas nada que ver con las otras, así que hemos tenido que ir después a darnos un bañito a Gosausee para refrescarnos… cuanto sufrimiento.

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Domingo, desmontar la tienda y pequeña vía ferrata junto a Obertraun, al lado del camping. Tan sólo media hora, pero suficiente para irnos satisfechos, eso sí, tras una buena siesta y baño en el lago…

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¿Quien me iba a decir a mi hace unos años con el vértigo que tenía, que colgarme de las paredes iba a gustarme tanto?

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Cargando pilas. Katrin Klettersteig

La vuelta de vacaciones ha costado lo suyo. Retomar la rutina, sueño acumulado, dudas existenciales… pero ya estamos en marcha, y con las pilas cargadas. ¿Cómo? Primero, durmiendo y descansando y quedándonos en casa como hacía muchísimo que no hacíamos. Y después, ya vale de descansar, que esto no es lo nuestro, y disfrutando de un fin de semana de esos que te carga de energía durante un tiempo.

Teníamos muchas ganas de hacer un Klettesteig, una Vía Ferrata. Mucho leer, comparar material, buscar rutas… y al final este fin de semana nos lanzamos.

¿De qué estoy hablando? Pues una vía ferrata es una vía de montaña equipada con enganches, cable de acero, “escalones” o cosas parecidas para ayudar en la subida… Es una especie de escalada, pero los arneses van preparados de tal manera que no necesitas unos conocimientos previos de nudos, enganches, etc… para poder hacerlo de forma segura. Siempre vas asegurado, llevas un absorvedor de energía que te frena en caso de caída, y según el libro que tenemos “todo el mundo está preparado para hacer una vía ferrata de los dos primeros niveles, a no ser que tenga mucho vértigo”.

Así que nos lanzamos a la aventura pensando en un camino normal sólo que un poco más complicado, con un cable de seguridad al que atarte… Elegimos una ruta de lo más fácil que había. Dificultad A hasta B/C (en un tramo pequeño). Katrin Klettersteig.

Para llegar hasta el comienzo de la vía, dos opciones: subir en funicular y bajar hasta allí. O subir andando. Pensamos que como estaba a media altura habría un atajo a medio camino. No, no lo había. Así que llegamos al Klettesteig con 900m de subida en el cuerpo (o más porque dimos bastantes vueltas buscando el “atajo”), los nervios a flor de piel y las piernas cansadas.

Un tentempié, ponernos los arneses y a por ello.

¿Había dicho que era un camino fácil con un cable de acero? ¡Y una leche! Una pared. Una pared con un cable que sube vertical al que asegurarte. Una arista por la que subir escalando literalmente. A veces unos hierros para apoyar pies y manos, para engancharte y seguir subiendo. Pero en vertical casi.

Los dos primeros minutos me acordé de toda mi familia. Luego de la de Samu. Luego de él, en repetidas ocasiones. Luego del del club de montaña que nos recomendó la ruta “muy fácil, demasiado incluso”, luego de no se cuantas personas más. Luego me acordé de respirar, que no viene mal. Luego de que en algún punto interior sigo teniendo vértigo, según pude comprobar. Y luego de los 200 metros de subida que me quedaban. Llevaba unos 5 ya más o menos… ¿¿¿Pero cómo voy a subir por aquí???

No os creáis, que Samu no estaba mucho mejor que yo. Luego resultó que como bien habíamos leído, muchas ferratas empiezan en la parte más difícil y luego ya es más fácil. Y así fue. Pero aún así, mucho más extremo que lo que habíamos imaginado.

Pero una vez pasado el susto, controlada la respiración, el tembleque de piernas y pasada la primera pared, fue una auténtica gozada.

Concentración, fuerza, tú, la piedra, los enganches, guardar distancias de seguridad. Un mosquetón, otro mosquetón. Pensar en los siguientes pasos para saber dónde poner los pies. No mirar demasiado para abajo. Energía, adrenalida. Sonrisas. Querer gritar.

Dentro de un tiempo, repetiremos y veremos que en realidad era una vía muy fácil sin mayor complicación, pero la verdad es que no nos lo esperábamos y nos pilló por sorpresa, y nos dió un poco de miedo. O mucho, pero tampoco vamos a confesarlo todo por aquí.

Desde luego repetiremos, pero nos vamos a mantener en el nivel A-B durante un tiempo bastante largo, creo yo.

Eso sí, el subidón de energía durante la subida y al llegar arriba es indescriptible. Y aún nos duró en los mil y pico metros de bajada, hasta llegar al camping, montar la tienda ya denoche, al cenar…

El día siguiente, matados pero contentos, decidimos que sería de relax. Una mañana preciosa al borde del lago, ¿Qué puede haber mejor que un chapuzón a primera hora? El agua estaba perfecta. La temperatura fuera también. Felicidad.

Un poco de turismo, visitar Sankt Wolfgang in Salzkammergut, comer salchichas, siesta en otro lago, un poco más de turismo, helados y vuelta a casa.

Las pilas cargadas para una buena temporada…