Alpinismo en el glaciar de Dachstein

P1070282

Junio ha sido un mes de contrastes. Empezó, como os contaba en el post anterior, con las mayores inundaciones de los últimos 500 años (si, siguió subiendo desde que hicimos las fotos, y mucho). Luego llegó una ola de calor en la que se batieron todos los récords, alcanzando los 38,5º nunca antes registrados. Y para terminar, nevadas inusuales para esta época, que volvieron a cubrir las cumbres de blanco.

¿Y como terminamos nosotros junio? Pues en la nieve, no podía ser de otra manera diréis. Pues no lo teníamos planeado… nos habíamos inscrito en un curso de Alpinismo en el glaciar de Dachstein con el Österreichischer Alpinverein, la federación austriaca de montaña. La idea era hacer vías ferratas, aprender técnicas de andar en un glaciar… pero el programa tuvo que ir reinventándose por el tiempo, y la nieve.

La nieve no nos dejó ver el glaciar. Es como aquello de que “los árboles no te dejan ver el bosque” pero de verdad. Un glaciar en verano no debería ser nieve. Es hielo, grietas, desniveles, agua… Nosotros vimos nieve y más nieve. Y cuando veíamos, porque a veces no se podía ver si al compañero de delante…

hochtour

El sábado mejoró un poco el tiempo y lo aprovechamos muchísimo. Aprendimos de nudos, de cuerdas, de rescate, a trepar por las rocas con y sin crampones (si, ¡se pueden usar los crampones en roca!), de ferratas, rapelar… un fin de semana muy interesante. A pesar de los problemas idiomáticos de alguno…

hochtour-001

Conocimos además a gente muy simpática, y estuvimos alojados en uno de los refugios más populares de esta zona de los Alpes, Simonyhütte. El tema de los refugios en Austria merece capítulo aparte. No tiene nada que ver con el concepto que tenemos en España o Francia. Los hay más preparados, con duchas, habitaciones individuales, etc… y otros menos. Pero en todos tienen bar con servicio todo el día, pasteles recién hechos todo el tiempo, cerveza y más cerveza, y en la mayoría de ellos, comida a la carta. En otros como este que estuvimos nosotros, el menú de la cena es cerrado. Pero tres platos contundentes y elaborados (crema de zanahorias, carne en salsa de setas con pasta y macedonia, o sopa de frittaten, tiroler knodel y mousse de chocolate…).

El domingo otra vez de vuelta, 4 horas en la nieve con visibilidad nula… pero el recuerdo del fin de semana es estupendo. Una nueva experiencia, muchas lecciones aprendidas y ¡muchas ganas de practicar en la montaña!

SAMSUNG

(Tranquilos que el verano está aquí, ya nos hemos ido de camping, a nadar, nos estamos atiborrando a helados (como si fuéramos austriacos) y tenemos muchos muchos planes sin nieve)

Fin de semana en Salzkammergut (cont. 2): Alrededores de Dachstein

Después de un bañito en el lago ya estabamos preparados para volver a calzarnos las botas y caminar hasta nuestro destino de la tarde: el refugio de Wiesberghaus.

Para ello nos dirigmos de nuevo al funicular. Desde el pueblo de Obertraun parte un funicular que sube a las alturas, esta vez hasta más de 2000m de altitud. Aunque hacer los tres tramos del mismo cuesta casi 25€ (subida y bajada) es muy popular debido a lo preparado del terreno para visitantes, familias y montañeros.

Arriba del primer tramo, a 1350m, se encuentran las dos cuevas de la zona, un importante punto turístico: la Dachstein Eishöhle o cueva de hielo y la gran Mammuthöhle o cueva del mamút. Las dos ofrecen una visita de una hora cada una con muy buena pinta. (Toda la información aquí).

El segundo tramo sube hasta los 2060m. A un paseo de unos 20 minutos se encuentra el impresionante mirador de 5fingers, o 5 dedos: unas pasarelas colgadas en el vacío sobre el lago. También está preparado con distintas zonas de recreo y descanso, y desde aquí parte alguna ruta corta de un par de horas.

Nosotros fuimos directamente hasta el tercer tramo, que baja de nuevo hasta los 1800m de altura (No merece la pena cogerlo a no ser que vayas a hacer alguna ruta que parta desde este punto). Nos esperaban por delante dos horas de caminata hasta llegar al refugio.

El valle estaba ya totalmente solitario a pesar del fantástico (y caluroso) día, pero es que habíamos tomado el último funicular de la tarde, y era lunes: calma, paz, atardecer y sonidos de la naturaleza para nosotros sólos.

El camino hasta el refugio de Wiesberghaus es como un paseo entre jardines. Y más cuando va cayendo la tarde y los colores y luces del atardecer lo inundan todo. Aunque nos costó lo nuestro, estabamos ya agotados, disfrutamos muchísimo del tranquilo y precioso camino, ya casi sin calor.

Y es que mi cuerpo estaba confundido: si tú le das una caminata de 5 horas, que luego termina en una comida mirando al lago, un baño refrescante y un helado, él, pobrecito y machacado, entiende que la jornada se da por concluida; volver a calzarte las botas, ponerte el mochilón y andar durante dos horas por un camino ondulante, por muy bonito que sea, no es lo que espera.

Y tras ver flores, marmotas, pájaros, rocas calizas y sus impresionantes formaciones, fósiles y una preciosa tarde de verano, por fin apareció el refugio de Wiesberghaus. Grande, cuidadísimo, y con alegres austriacos que nos recibieron con risas, tomando ponche en la terraza.

Ahora sí toca por fin descansar, cenar (escondidos de los del refugio, que nos tentaban con sus platos humeantes y sus pasteles recién hechos, y nos amenazaban con mandarnos a dormir a la calle si no cenábamos con ellos) y leer un rato, antes de ver como se mete el sol y subir a dormir. ¿Se nota que estábamos felices, no?

A la mañana siguiente nos espera otra buena caminata. Primera parada, Simonyhütte, la cabaña más cercana a Hohe Dachstein. Hora y media de buena subida para comenzar el día con energía. Cuando te vas acercando, el refugio aparece colgado sobre el precipicio, inalcanzable, pero el camino pronto da un rodeo y sube hasta él, desde donde la vista de los glaciares es fabulosa.

No podremos subir al pico, ni atravesar el glaciar, pero pensamos acercarnos hasta él. El camino parte fácil desde el refugio, por el interior del circo. Pero al de un rato encontramos un cartel sobre el que alguien ha escrito “resbaladizo”. A partir de allí ya no hay camino. Tan sólo marcas sobre las rocas que tienes que esforzarte en alcanzar. Las botas se agarran a la piedra caliza seca como pies de gato, por lo durante dos horas saltamos, trepamos, subimos y casi escalamos por las rocas, agotados, divertidos, pensando en cómo bajaremos de allí…

El glaciar es enorme, y aunque casi no logramos llegar a él (no llegamos a tocarlo) el esfuerzo ha valido la pena. La bajada se nos hace muy fácil y rápida, y comenzamos a darnos cuenta de lo cansados que estamos al volver hacia el camino. (ojo, con lluvia o suelo mojado esta ruta es impracticable…)

Pero tan sólo nos queda una vuelta de un par de horas hasta el funicular, y es de bajada, así que estamos tranquilos. Pero no es así. El camino, muy bonito también es ondulado y serpenteante, entre enormes piedras calizas que ir saltando, pensando a cada paso donde pondrás el pie en el siguiente… Subir y bajar dando zancadas durante otras tres horas es más de lo que esperábamos, y llegamos a uno de los últimos funiculares de la tarde sedientos y cansados, con ganas de tirar la mochila por un barranco o quedarnos a dormir allí… pero contentos.

Tras una larga bajada de los tres funiculares asaltamos el supermercado de Obertraun: Un helado para cada uno, un litro y medio de agua, una cocacola, un nestea y un apfelsaft gespritzt. Y nos lo tomamos todo de nuevo frente al lago, con la luz del atardecer de frente esta vez, deseando que el fin de semana (o el martes ya) no termine nunca y no queriendo volver a Viena…

—————–

Datos de la ruta circular por la zona de Dachstein:

Punto de partida: Funicular de Obertraun.
Punto final: Funicular de Obertraun.

Distancia primer día: 4,5km
Distancia segundo día: 15km

Total desnivel subida: 1461m
Total desnivel bajada: 1461m