Fin de semana de chicas

Necesitaba recargar pilas. Hablar por los codos, reir, estar en buena compañía, subir el ánimo… ¿hay algo mejor que un fin de semana de chicas?

Pasar de los horarios, desayunar hasta las 4 de la tarde, nadar en el Danubio, patatitas y cerveza hasta que se vaya el sol, cenar, beber vino, sesión de maquillaje, beber más vino, chismorrear, beber más vino, reir hasta que el cuerpo aguante…

No madrugar, repetir desayuno interminable, salir a dar un paseo al sol… y que te pille la mayor tormenta de verano jamás imaginada. O no. Pero la más fuerte que imaginamos que nos pillaría, sí. Y volver descalzas por la carretera. Que la ropa no admita más agua…

Y que sin llegar a casa ya esté dando el sol tan fuerte que casi te seque la ropa.

Y fregar las inundaciones del salón. Y alegrar las penas (o no tan penas) con la última botella de vino, comida-merienda improvisada y más chismorreos.

Es lunes, pero no me quito la sonrisa de la cara. ¿Por qué será?

Abadía de Melk

Mientras Samu se iba unos días a Madrid, Laura, Rossana y yo nos fuimos a pasar el día a la abadía de Melk, para terminar de aprovechar la Niederösterreich-CARD. Ya habíamos pasado por aquí cuando hicimos el mini crucero por el Danubio, pero ese día no había tiempo de entrar a la abadía.

Nos habían dicho que era impresionante por dentro, que merecía muchísimo la pena. La verdad es que nos gustó mucho, pero igual esperábamos demasiado, porque la parte de abadía que se puede visitar no es mucha, y nos quedamos con ganas de más.

Aún así la biblioteca, la iglesia, y las vistas desde la terraza nos gustaron muchísimo, y si lo unes a una visita al pueblo, las vistas del paisaje, y el buen tiempo que nos hizo, una excursión de un día desde Viena sí que merece mucho la pena. Tan sólo nos quedamos con ganas de ver los jardines, que deben ser inmensos pero estaban cerrados por la temporada de invierno.

Y es que la primavera ya había llegado, pero no se habían dado cuenta. Un día precioso para pasear, comer en la calle (bajo la atenta mirada de turistas y locales que lo último que esperaban es que sacáramos el bocadillo y el tupper en mitad de la plaza…), tomar un café en una terraza y disfrutar de un atardecer precioso con una temperatura aún mejor…

Un gran fin de semana

Cuando en 5 días los planes casi se superponen, todo es un no parar, las ganas de hacer cosas ganan al resfriado y no paras ni un momento… al mirar hacia atrás tan sólo sale una sonrisa.

Comenzamos el viernes pasado con una excursión en barco por el Wachau. Es un valle del Danubio entorno a unos meandros de éste, cubiertos de bosque, viñedos y pueblitos. Ya habíamos estado antes en Krems, el primer pueblo del valle, y teníamos ganas de volver. Y aunque amaneció nublado y con niebla, queríamos aprovechar los últimos días de la Niederösterreich-Card, que incluía la ruta en barco.

Partiendo de Krems es una subida de unas tres horas en el barco restaurante, para disfrutar del paisaje y las vistas. 50 minutos de parada en Melk (que no dan para nada, casi ni para comer un bocadillo rápido) y vuelta.

Las vistas fueron estupendas y lo disfrutamos muchísimo, pero realmente no merece mucho la pena pagar los 25€ que cuesta sin tarjeta para casi 6 horas de sentarse, charlar y charlar, tomar un café malo y sacar miles de fotos.

Pero como para nosotros fue gratis, pasamos un gran día viendo los colores del otoño, y disfrutando del paisaje…

A la vuelta quedar con Susi para ponernos al día de aventuras y novedades junto a un buen Sturm. Una buena manera de comenzar el fin de semana.

El sábado tocó noche de chicas. Cumple de Ana Laura: cena, copas y Pijama Party. Comida mexicana, cervezas y margaritas. Videoclips y peli. Risas, más risas y pocas ganas de dormir.

Y despertar con un desayuno de hotel de 5 estrellas… ¡no tiene precio!

Samu nos esperaba para ir de nuevo de excursión. Schloss Hof nos sorprendió con sus jardines, sus salas… Muy recomendable coger la audioguía (aunque te acabes saltando parte de las interminables explicaciones) y las visitas guiadas de los jardines. Aquí volveremos en primavera, para disfrutar de los jardines como debe ser y de la fiesta barroca en verano.

Y como siempre, toda excursión debe terminar en una buena merienda en un Heuriger…

Pero aún queda fin de semana por delante. Y es que no podíamos dejar de hacer ¡fiesta de Halloween! Comida rica, disfraces monstruosos, decoración casera, sangría, cocteles asquerosos y riquísimos al mismo tiempo…

Gracias a todos por un fin de semana para recordar con una gran sonrisa.

Cosas de chicas

(Hacemos una pausa en el diario de viaje de Perú, para seguir contándoos nuestro día a día, en este caso el mío)

Pues resulta que mis nuevas amigas, mediante sus sonrisas, su energía, su pasión, sus planes, su complicidad… están intentando transformarme, y lo peor ¡es que lo están consiguiendo!

¿Que qué hacen? Pues cosas de chicas. Si, si, las más puramente y rabiosamente “cosas de chicas”.

El viernes pasado nos fuimos de compras. Tooodo el día. A un outlet que hay fuera de Viena. Yo fui por estar con ellas, por pasar el día, por hacer algo, por llevarles en coche… Y pasamos un día genial de chicas y compras. Bolsas, probadores, helados, rebajas, risas… yo no me reconocía…

Pero es que el domingo acabamos haciendo en casa tarde de café y pasteles. Si, si, café y pasteles. Vale que era domingo por la tarde, llovía, les quería invitar a algo por mi cumple y teníamos un rico café de Perú que probar, pero… ¿os lo podéis creer? (como dice Naia, tan sólo nos falta la pijama-party)

Pero no, eso no es todo. Podía haber quedado ahí, como una simple anécdota… pero es que ayer… ¡¡¡Estuvimos toda la tarde decorando cupcakes con fondant!!! ¿Lo que? Pues eso, haciendo cosas de chicas. Masa de azúcar, colores pastel, azúcar glass por todos lados, proyectos y risas, muchas risas…

¡Lo más raro es lo bien que me lo paso! Lo mismo cuando vuelva a casa ni me reconocéis. Lo mismo un día acabo vistiendo muchos vestidos con lazos rosas. Pero lo mismo consigo mantener la balanza en medio, de momento…

Porque para terminar la velada, acabamos en casa con una mega-sesión de hamburguesas, además bien regadas con las salsitas mexicanas de Ana Laura, que no veáis como picaban. ¡¡Eran muy de machos!!