De punta a punta

De esto…

A esto

Hay solo una semana.

Hace una semana estábamos en Extremadura. De boda.

Que bien lo pasamos, cuanto bailamos, que bien y cuanto comimos… (sigo pensando que no pudieron quedar muchos cerdos por esas tierras después de la comilona…). Que contentos y guapos iban los novios, y nosotros también. Y que divertido ir con Ana y Jorge y con Patri a la vez.

Y al día siguiente paramos en Trujillo. Paseito, fotos, y volver a comer hasta reventar. Nos encantó, es un pueblo precioso, y entrar en el museo de Pizarro (es su pueblo natal) nos hizo recordar el viaje a Perú…

Y ayer llegué de Moscú después de una semana intensa. Con el trabajo, terminando el proyecto. Mucho trabajo pero también pude escaparme a ver la plaza roja en media hora. No es lo mismo los compañeros austriacos que mis ex-compis, pero me lo he pasado bien y aprovechado mucho. Aunque algún día haya tocado trabajar hasta las 2 de la mañana, y haya sido un palizón. Y aunque la semana haya acabado volviendo al aeropuerto a las tres de la mañana después de haber probado (y algo más) el vodka y sin dormir…

Pero ya estoy en casa, ya he dormido las horas que debía, y ya hemos dado algún paseito para disfrutar de los colores del otoño…

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Y llega el otoño

Estamos volviendo a rutina después de un mes de lo más ajetreado.

Después de la última escapada a las montañas estábamos pensando en aprovechar algún fin de semana más y acercarnos hasta la playa (la austriaca no, evidentemente) cuando tuvimos un pequeño percance: murió la lavadora.

Si en una lavadora de carga superior la puerta decide abrirse a medio camino en el centrifugado… el desastre es absoluto. Que lo sepáis. El tambor siguió girando abriendose como una lata de sardinas hasta que se atascó del todo y quedó totalmente clavado. Y saltaron piezas por los aires. Todo esto lo vimos cuando Samu destrozó el compartimento para el agua a martillazos en un intento desesperado por recuperar la ropa…

Así que la inversión para el viaje se quedó en una lavadora nueva. Pero pronto tuvimos visitas, así que encantados.

Rosa y Santi, los primeros. Primera sesión de Ópera, Käsekreiner, Schnitzel, Cafe Central, Prater, paseos… y bici por el Danubio, y día de campo en Rax, y merienda en un Heuriger en las montañas… Espero que ellos se fueran tan contentos como nosotros nos quedamos.

Y reponte rápido, que el mismo día que se fueron, llegaron Andrea y Rafa. Y más Schnitzel, y Prater, y Käsekreiner, y Cafe Central, y Danubio…

Pero también fin de semana en Praga, que nos encantó. Un poco pasado por agua, pero precioso.

Espero que no os hayáis cansado de leer nuestras aventuras, porque aún quedan dos semanas intensas en España. Viena-Madrid-Villarrobledo-Madrid-Bilbao-Madrid-Bilbao-Santander-Bilbao-Madrid-Viena. Sí, dos semanas.

Dos semanas de reencuentros, de comilonas, de disfrutar de la familia, los amigos, el buen tiempo. Cumpleaños, Tapas&Blogs, baño en la playa en octubre (¡¡si!!), más comilonas, cañas, cafés… ¡y dos bodas!

Las dos tan diferentes, y tan estupendas. Las novias radiantes, los novios orgullosos, las comidas genial, los bailes divertidos (cada vez bailamos mejor, ¿verdad Samu?) los amigos estupendos…

Un mes intenso no, lo siguiente. Este fin de semana lo hemos pasado durmiendo. Porque ya estamos de vuelta, y el otoño que nos había estado dando tregua ha llegado implacable. Y mi primer constipado con él…