Un fin de semana completito

Al final pasaremos medio verano yendo y viniendo, así que el tiempo que estamos aquí queremos aprovecharlo… ¡y eso hacemos!

Este fin de semana la verdad es que ha sido de lo más completito. El viernes tuvimos otra vez sesión de chicas. Os tengo que hablar de la Niederösterreich-CARD, pero se merece un post aparte. Pero la cosa es que con esta tarjetita mágica, podíamos ir a las termas de Baden gratis, así que allí nos fuimos, que estamos taaaan estresadas, que necesitábamos relajarnos…

Baden es un pueblo muy bonito a unos 40km al sur de Viena, que alcanzó renombre gracias a sus aguas termales hace unos siglos. Hoy, desierto en invierno pero llena de visitantes y bonitas casonas en invierno, tiene varias zonas de termas.

Nosotras estuvimos en Römertherme. Parecen ser menos auténticas, pero además de que te ahorras el estupendo aroma a huevos podridos, son las que nos incluía la tarjeta. Teníamos entrada para todo el día. Y yo creía que con dos horas tenía más que suficiente… Pues bien, ¡entramos a las 10,30 de la mañana y salimos a las 5 de la tarde! Entre chorrito por aquí y chorrito por allí, y un rato en la piscina exterior, nos dio la hora de comer. Como el propio buffet del lugar costaba 8,90€ y no estaba mal, comimos allí sin quitarnos el bañador, con lo que después monopolizamos el jacuzzi… durante más de una hora. Parece que nos dan cuerda. Nos ponemos a charlar y charlar y no hay quien nos pare. Luego un chapuzón, unos largos, y claro, hay que volver a relajarse… y nos fuimos porque Laura tenía que recoger a su hermano en el Aeropuerto, que si no…

El sábado volvimos a retomar nuestra aventura montañera. Esta vez el pico elegido fue Heukuppe, el punto más alto (2007 m) de los Rax-Alpen, una cordillera cerquita de Viena.

Tal vez elegir el día más caluroso hasta ahora para una subida de casi 1000m a pleno sol cuando yo tengo la tensión por los suelos no sea la mejor idea del mundo, pero la verdad es que a pesar de que casi me derrito en el intento, fue una excursión muy bonita. Pero nos olvidamos la cámara de fotos, así que sólo tenemos pequeños recuerdos sacados con el móvil.

La bajada (que tenía que haber sido la subida) fue impresionante. Por lo empinada, por los millones de flores e insectos, por el laberinto de árboles caídos y el misterio de encontrar el camino…

Pero casi lo mejor del día fue encontrar un Heuriger ecológico con unas vistas impresionantes para terminar la tarde merendando con los últimos rayos de sol…

Y el domingo, nos fuimos todos juntos (aunque nos faltaron Ana Laura y Dirk) hasta la República Checa, a ver un castillo precioso, en Lednice. Bonito por fuera, y por dentro más aún, aunque el calor asfixiante nos impidió disfrutar del agradable paseo por el parque…

Está a apenas hora y media en coche desde Viena, y es una excursión que merece mucho la pena. Los mismos campos hasta llegar allí estaban preciosos, llenos de cereales y girasoles. Y el castillo es una pasada, aunque la guía es sólo en checo y para poder entender algo te dan papelitos en inglés…

A la vuelta una parada en el vecino pueblo de Valtice, y para casa, ¡que calor!

En resumen, un fin de semana completo y estupendo…

 

 

 

 

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