Vacaciones en Croacia. Península de Istria

[Pincha aquí para ver el resumen de este viaje por Croacia]

Día 1: Península de Istria: Pula, Rovinj

Nos levantamos sin prisa en el camping de Medulín, en el extremos sur de la península de Istria. El día anterior condujimos hasta aquí desde Linz, pero ahora comienzan realmente las vacaciones. Primera parada, Pula.

Croacia 1 - Pula

Pula no es un pueblo de los que enamoran, pero sí parada obligatoria en el sur de Istria, y un buen punto para comenzar el viaje. Callejear por sus calles del casco antiguo es muy agradable y los restos romanos (el arco de los Sergios, el templo, y por supuesto, el anfiteatro) sorprenden aunque te los esperes. La ciudadela ofrece buenas vistas de la ciudad, aunque también se tiene una buena perspectiva desde los jardines que la rodean.

Entre callecitas y ruinas, se va acercando la hora de comer, el calor va apretando y nos apetece nuestro primer baño en el Adriático, así que vamos hasta la Península de Verudela, pocos kilómetros al sur. Buscamos un chiringuito donde comer los primeros calamares del viaje, y una buena sombra para una siesta junto al mar… seguida por supuesto de un buen chapuzón en aguas turquesas.

No nos alargamos mucho, ya que nos espera el plato fuerte del día: Rovinj.

Croacia 1 - Rovinj

Este pueblecito de pescadores con casas de color pastel y callejuelas estrechas y empinadas en una pequeña península es tan encantador que no querrías irte nunca.

Cada calle ofrece una sorpresa distinta, y ver anochecer en el mar desde el malecón pone la guinda a este fantástico primer día de las vacaciones.

Croacia 1 - Anochece en Rovinj

Día 2: Premantura

Al sur de Pula, en la punta más al sur de Istria, está la península de Premantura y el Parque nacional de Kamenjak. Pasear por sus senderos, alquilar una bici o simplemente bañarse y pasar un buen día de playa es otro imprescindible del sur de Istria.

Tras aparcar y pensar si alquilar una bici o no, decidimos que mejor rodear la península andando, parando a bañarnos o comer donde nos vaya apeteciendo. Un acierto, ya que los  caminos por lo que se puede ir en bici no van justo junto al mar, sino entre los pinares, mientras que nosotros vamos andando directamente por las rocas, a la orilla del mar.

Croacia 2 - Premantura

Así, descubrimos que la costa este de la península tiene varias ensenadas preciosas rodeadas de pinares, ideales para familias. Baño, comida a la sombra (recomendado llevar bocadillo para esta zona ya que no hay mucho sitio donde comer) y seguimos caminando hacia el sur.

La vegetación va desapareciendo y el paisaje cambiando, aunque siguen sorprendiendo las aguas turquesas y las superficies de roca que se funden en el mar. Cualquier lugar es perfecto para darse otro baño, pero resistimos hasta llegar al extremo sur de la península.

Allí nos esperan los acantilados y las aguas más salvajes, donde poder saltar al agua y pasar un rato divertido para todos los grados de valentía: unas plataformas de roca a un par de metros de altura como nosotros, o acantilados de más 10m para los más valientes…

Croacia 2 - Premantura acantilados

Después de más de una hora de chapuzones y descanso terminamos el día en el conocido “Safari Bar”. Lugar pintoresco donde los haya, con sombrillas de paja y vistas al mar, o mesas a la sombra de bosques de cañas, entre cabañas de madera, toboganes y columpios, donde poder tomar una ración de sardinas a la plancha con una sangría mirando al mar…

El camino de ida han sido más de 3 horas de paseo, caminando por las rocas, rodeando cada bahía y asomándose a cada punta. La vuelta por el interior la hacemos en menos de media hora, llegando al coche con las últimas luces y muy buen sabor de boca.

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Vacaciones en Croacia

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Este verano decidimos que las vacaciones debían ser a uno de los muchos países cercanos a Austria. Teníamos muchas ganas de conocer Croacia, y además la costa más al norte de Istria está a poco más de 4 horas de Linz.

Así que el pasado mes de septiembre nos recorrimos el país durante 16 días. Bajamos por la costa y algunas de las islas en coche, parando en cada pueblito, alojándonos en campings. Una vez en Dubrovnik, volvimos por la isla de Hvar y por la carretera del interior hasta Plitvice, Zagreb y de ahí a casa.

Fueron muchos kilómetros pero no se nos hizo nada pesado. Intentamos dormir un par de noches en cada camping, para no montar y desmontar cada día, y no hacer muchas horas de coche seguidas. Las comidas sobretodo algo de picar o cocinado en el hornillo, las cenas en el camping. Aunque también nos pegamos algunos homenajes, no podíamos irnos sin disfrutar de la cocina del país.

Croacia nos gustó mucho. No tiene paisajes espectaculares, pero sí millones de rincones con encanto. Las playas son todas de piedritas, pero de aguas cristalinas, tranquilas y muy cálidas en septiembre, y además siempre están rodeadas de pinos para poder tumbarse a la sombra. Las islas me sorprendieron mucho, con sus montañas, los pueblos pequeños, sus carreteras interminables, las calitas de las que no te quieres marchar.

Y los pueblos, pueblitos, y ciudades… no podríamos quedarnos con uno. A lo largo de toda la costa hay muchísimos pueblos patrimonio de la humanidad, con catedrales, iglesias, palacios… o simplemente callejones en los que perderse y no poder dejar de alucinar. Rovinj, en Istria, y ver anochecer en el mar, Trogir y sus mil balcones venecianos, Dubrovnik de película…

Nosotros viajamos a partir de la segunda semana de septiembre y aunque el tiempo ya no fue demasiado bueno, y estuvimos todo el viaje esquivando tormentas, creo que es la época perfecta. Todo está animado pero sin aglomeraciones, hay sitio en los campings, puedes coger los ferrys sin horas de espera, el agua está calentita…

Os vamos a ir contando nuestro viaje poco a poco, para que lo disfrutéis con nosotros, y por si a alguien puede servirle de ayuda.

Día 0: Linz – Istria
Día 1: Istria: Pula y Rovinj
Día 2: Istria: Península de Premantura

Día 3: Isla de Cres

Día 4: Isla de Lošinj

Día 5: Krk – Rab

Día 6: Isla de Rab

Día 7: Parque natural de Plakenika

Día 8: Isla de Pag, Zadar

Día 9: Sibenik – Primosten – Trogir – Split

Día 10: Split

Día 11: Dubrovnik

Día 12: Isla de Hvar

Día 13: Hvar – Plitvice

Día 14: Parque natural de Plitvice

Día 15: Plitvice – Zagreb

Día 16: Zagreb – Vuelta a casa

Reencuentros

Trier 1

Te levantas un día y tienes clara la siguiente aventura. Lías a unos y a otros, y les convences (sin esfuerzo) de meteros un viaje de 700km de día y otros tantos de vuelta para el puente de 3 días de octubre. Todo para ver a dos buenos amigos, para un reencuentro esperado, unos abrazos que ya son necesarios, muchas risas que se echaban de menos…

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Muchos kilómetros para 3 días. Pero que se compensan con creces. Con charlas infinitas, con toneladas de comida, con ricos vinos que traen confesiones sorpresa, con castillos de cuento, risas y más risas, paisajes otoñales, abrazos, más risas, más charlas y más abrazos.

Trier 3

No hay nada como estar como una cabra y siempre animada a lo que haga falta… y estar rodeada de gente que te sigue la corriente. Porque Laura tuvo que meterse 400km extra entre ida y vuelta. Porque Samu aguantó con la sonrisa puesta las horas y horas en el coche de dos amigas que hacían meses que no se veían y a las que no les gusta hablar apenas… (vale, le sobornamos con chuches y chocolate…) Y porque Ana Laura y Dirk fueron tan buenos anfitriones como siempre.

Trier 2

Hay que ir organizando ya la siguiente…

4 días de ruta por los Dolomitas: Circuito del Sciliar y el Cantinaccio (II)

(Pincha aquí si te has perdido la primera parte de la ruta)

Día 3: del Rifugio Re Alberto al Rifugio Antermoia

Dolomitas Dia 4 - Subida al Passo Principe

La ruta del tercer día comienza volviendo sobre nuestros pasos hasta el Rifugio Passo Principe, esta vez prácticamente sólos por el fondo del valle, ya que no hace tan buen tiempo y es mucho más pronto.

La bajada por las rocas cuesta lo suyo, pero las rodillas nos aguantan sin problemas, y llegamos abajo con energía para tomar de nuevo la subida a buen paso con el fresco de la mañana.

En más o menos hora y media llegamos al Passo Principe  (2599m). Una pausa y atacamos la subida al Passo d´Antermoia (2770m), que resulta ser mucho más suave y corta de lo que parecía, a pesar de tener que cruzar un par de pequeños neveros y subir por pedreras resbaladizas.

Dolomitas Dia 4 - Passo Antermoia

Son las 11 de la manana, y después de habernos tomado nuestras pausas y hacer mil fotos, el cartel indica que el refugio (fin de la ruta de hoy) está a tan sólo 50 minutos valle abajo. 

Pero a la derecha del paso sale un camino que lleva a un pico cercano, cresteando, hasta  una cima con una cruz que promete excelentes vistas… Comprobamos el mapa, vemos que va un grupo de gente, y no nos lo pensamos. Enseguida estamos en la cima Scalieret, a 2887m, esperando que se retiren las nubes para ver todo el valle, el refugio de la noche anterior, agujas y masas de rocas por todas partes. Primer gran acierto del día.

Dolomitas Dia 4 - Passo Antermoia 2

Los macizos de roca de los Dolomitas dejan sin palabras. Puedes mirarlos una y mil veces, siempre son distintos. Las distancias engañan, en las paredes rocosas no hay referencias. Una aguja no te parece muy grande y si te fijas bien hay un pequeño puntito rojo… un escalador minúsculo. O de pronto ves una figura en una cima y descubres que está mucho más cerca de lo que parecía. Cambian los colores según pasa el día, los chillidos de las marmotas se oyen a kilómetros, las rocas engullen toda señal de móvil o GPS. Uno podría estar horas y horas mirando alrededor sin decir palabra… escuchando el silencio, el aire, viendo las nubes pasar y los paisajes cambiar…

Tras un tentempié y una bajada algo delicada pero sin problemas, retomamos el camino inicial y antes de la 1 y media estamos comiendo en el Lago d´Antermoia, a pocos metros del refugio de Antermoia (2495m). Una pena que no haga mejor tiempo: aunque el lago no es muy grande, sus aguas son transparentes y no muy frías y se puede nadar sin problemas.

Dolomitas Dia 4 - Lago Antermoia

La sorpresa que nos espera al refugio es ¡que los camareros del refugio Antermoia son catalanes! así que pasamos un buen rato charlando con Carlos, que está encantado de poder hablar algo que no sea italiano.

Dejar las cosas, café rico, algo más de charla, y en algo hay que ocupar la tarde antes de cenar… así que tomamos una ruta que sale hacia el sur del refugio, al Passo de Laussa. Segundo gran acierto del día. En poco más de una hora estamos disfrutando de otra panorámica espectacular totalmente solos en Crepes de Laussa a 2766m, salvo por una familia de gamos que anda por ahí…

Dolomitas Dia 4 - Crepes de Laussa

Bajada al refugio con la sonrisa puesta, asearnos y cena calentita, un poco más de charla, y a dormir, ¡que nos queda un último día!

Tiempo: Incluyendo la Cima Scalieret, pausas, etc. 5h 15′
Desnivel: Incluyendo la Cima Scalieret 646m ascenso / 883m de descenso
Subida a Crepes de Laussa desde el Refugio Antermoia: 1h 30′ / 270m (+bajada, unos 45′)

Día 4: del Rifugio Antermoia a Compaccio

Dolomitas Dia 4 - reflejos

Antes de comenzar la vuelta, nos acercamos hasta el lago, para verlo con la primera luz del día y maravillarnos con sus aguas como espejos y sus reflejos de otro planeta…

Ahora sí, nos despedimos de los impresionantes macizos de roca en los que no crece nada, las afiladas e infinitas agujas de distintos colores y los cortados imposibles.

Dolomitas Dia 4 - regreso

Volvemos poco a poco hacia el coche y apenas 1 kilómetro después de salir del refugio el paisaje cambia de forma radical; aunque todo el camino de vuelta seguirá siendo precioso. Praderas verdes, cabañas y vacas a lo lejos, mientras bajamos los primeros 500m hasta el paso Durón.

Dolomitas Dia 4 -

Aquí tomamos la “estrecha y salvaje ruta 555”. Así es como la define la guía. Estrecha es, salvaje no tanto. Preciosa y resbaladiza entre praderas y pinos si. Y así en más o menos hora y media llegamos abajo del valle,  donde vamos volviendo a la realidad. Ya hay cabañas, coches, y el camino sigue por una pista forestal tomando una última subida de unos 300m hasta tomar el camino n° 7, también precioso, como de cuento, que nos lleva hasta el Rifugio Mahlknechthütte, junto a praderas donde conviven las vacas y las marmotas: las verdes campas terminan junto a la inmensa mole de piedra que hemos rodeado estos 4 últimos días.

Dolomitas Dia 4 - Ruta 7

Una pausa en el refugio y ya sólo queda hora y media hasta Compaccio, por anchos y suaves caminos una vez más llenos de familias, ciclistas y paseantes. Y es que las vistas, el paisaje, invitan a recorrer esta zona a todo tipo de público.

Dolomitas Dia 4 - Alpe di Siusi

Para la vuelta a Castelrotto esta vez tomamos el funicular y después el autobús en el valle, que pasa con mucha más frecuencia. Última sorpresa del día: bajar del autobús y encontrar una fuente en mitad del pueblo para remojar los pies. Nos lo hemos ganado.

Eso, y la cerveza, y la pizza, y el capuccino, y el helado. Que para algo estamos en Italia.

Dolomitas Dia 4 - Recompensa

Tiempo: 4h 30′
Desnivel: 225m de ascenso / 890m de descenso

Datos prácticos: 

Ruta: Circuito del Sciliar y el Cantinaccio
Fuente: Trekking en los Alpes. Lonely Planet
Distancia: Unos 33km
Duración: 4 días
Dificultad: Media-alta
Alojamiento: Conviene reservar pero no suele haber problema de alojamiento en los refugios de la ruta, abiertos de abril a septiembre
Llegada: No se puede subir en coche a Compaccio a partir de las 9 de la mañana. Si se sube antes, el parking cuesta 14€ al día. Opciones: Autobús desde Castelrotto, cada hora y media. Precio 9€/trayecto (no vale I/V si no es en el día). Funicular desde Siusi: 9€/trayecto. Esta última creemos que es la mejor opción.
Agua: Hay en los refugios (en algunos no potabls, mejor llevar pastillas potabilizadoras) pero no en el camino
Comida: Los refugios ofrecen buenas comidas pero la cena de la media pensión cuesta unos 16-25€. Abundante y buena, pero nosotros preferimos llevar nuestro propio hornillo y comida (no se puede cocinar en los refugios ni en las proximidades).

Resumen: Aunque no es la ruta más conocida de los Dolomitas, es impresionante, muy muy recomendable. Es exigente pero las jornadas no son largas con lo que no resulta una paliza. Amantes de la escalada o las vías ferratas, no olvidéis el material…

4 días de ruta por los Dolomitas: Circuito del Sciliar y el Cantinaccio

El puente de agosto estuvimos de ruta por los Dolomitas, al norte de Italia. 4 días de ruta de refugio en refugio, con unos paisajes espectaculares, buen tiempo, no mucha paliza… fueron 4 días perfectos, os los contamos poco a poco:

Día 1: De Compaccio al Rifugio Alpe di Tires

Dolomitas Dia 1- Alpe di Siusi

Para poder comenzar la ruta pronto, el miércoles salimos de trabajar, condujimos hasta Italia y dormimos en un camping a 1 hora de Castelrotto. Aún así, el jueves arrancamos tarde, aunque con ganas. Levantarnos y desmontar el camping sin prisas, conducir hasta Castelrotto, buscar el valle hacia Compaccio… y descubrir que la carretera está cortada a partir de las 9 de la mañana. Vuelta al pueblo, buscar sitio para aparcar, la parada del bus, llegar hasta arriba… finalmente nos dan las 12 sin empezar a andar.

Pero una vez en marcha se nos quitan las penas. El camino empieza entre pastos verdes entre cabañas , con las agujas de los Alpe de Siusi de telón de fondo, por caminos serpenteantes hasta el refugio de Prossliner Schwaige (1740m).

Dolomitas Dia 1- Alpe di Siusi 2

Pausa, un tentempié, y bajamos un poco más hasta el fondo del valle (1704m) antes de empezar la subida, en cómodas zetas por toda la pared hasta el Altiplano del Monte Sciliar (2318m). Lo malo de elegir el puente del 15 de agosto para la ruta es que el camino parece una romería, pero aún así es precioso y no podemos dejar de disfrutar de las vistas. 600m de desnivel, que con la mochila pesan lo suyo, pero ir viendo como cambia el paisaje (bosque, río, pinares, árboles bajos, hasta llegar al altiplano, todo piedras y hierba) y las vistas, merece mucho la pena.

Dolomitas Dia 1- Hacia el altiplano Sciliar

Una vez arriba, descartamos acercarnos hasta el el refugio de Bolzano y subir hasta el monte Pez, ya que se nos está haciendo algo tarde (los días siguientes descubriremos que no era necesario, ya que las vistas irán mejorando cada día…). La explanada hacia el refugio Alpe di Tires, otro paisaje diferente, también precioso. Y las vistas son un pequeño adelanto de lo que nos espera los próximos días.

Dolomitas Dia 1- Hacia el Rifugio Alpe di Tires

Última bajada y llegamos al suave ascenso hasta el refugio (2440m). Ducha caliente y cena mientras se pone el sol entre impresionantes agujas de piedra…

Dolomitas Dia 1- Alpe di Tires

Tiempo: 5h 30′, pausas incluidas.
Desnivel: 957m de ascenso / 378m de descenso

Día 2: del Refugio Alpe di Tires al Refugio Re Alberto

Dolomitas Dia 2 - empezamos

Madrugamos, mochila al hombro, y comenzamos subiendo una media hora. Hasta llegar a uno de los circos más impresionantes que hemos visto nunca. Entre el Passo Molignon (2598m) y el Passo Principe (2599m) las vistas cortan las respiración. También la bajada hasta el fondo del valle… Menos mal que la subida en la ladera contraria es más suave.

Dolomitas Dia 2 - el circo

Un circo maravilloso, todo roca, todo paredes verticales, unos desniveles y un eco impresionantes… Sin palabras para describir tanta grandeza.

Como recompensa tras la subida, una pausa con vistas en el refugio Passo Principe o Grasleitenpasshütte. (Toda la ruta discurre por Bolzano o Südtirol, donde se habla tanto italiano como alemán).

Dolomitas Dia 2 - hacia Vajolet

Otro paisaje distinto, espectacular, también rodeado de agujas de roca por todas partes. Lo único malo es que si el día anterior pensábamos que había mucha gente… lo de este valle ya no tiene nombre. Familias y más familias de italianos ruidosos resoplando camino arriba…

Así que entre la gente que sube, nosotros bajamos por el ancho camino hasta el refugio Valjoret (2243m) y sus hordas de gente comiendo el bocadillo.

Tras una pequeña pausa arrancamos con energía la última subida hasta el Rifugio Re Alberto (2621m). Dura pero preciosa subida casi a cuatro patas por las rocas, con las interminables agujas de la Torri del Valjoret a un lado y la mole del Cantinaccio al otro. Una hora después llegamos al refugio Re Alberto, donde pasaremos la noche, que está en un entorno privilegiado. 

Dolomitas Dia 2 - la subida

Mucha gente baja de las vías ferratas, o se prepara para escalas una de las muchas vias de la Torre del Valjoret, y nos ponen los dientes largos: la próxima vez volvemos con arnés.

Dolomitas Dia 2 - rifugio re Alberto

Después de comer y descansar un rato, una última subida hasta el refugio Passo Santner (2741m), del que dicen tiene una de las mejores localizaciones de los Dolomitas. Pero el diminuto refugio está cerrado y la niebla lo envuelve todo, así que tras un paseo y pasar un poco de frío, volvemos a nuestro refugio. Ducha caliente, un Bombardino para entrar en calor, partidas de parchís…

Como hemos traído nuestro hornillo para hacernos las cenas en vez de cenar en los refugios, salimos de nuevo a la calle bien abrigados. Y vemos que los últimos rayos de sol dan arriba, en el Passo Santner, así que decidimos darle otra oportunidad, ya que dentro del circo ya da la sombra y hace frío…

Que gran acierto. El Passo Santner ciertamente está en un lugar único. Las nubes han desaparecido y tenemos ante nosotros un valle impresionante, las caídas verticales del Cantinaccio, una temperatura estupenda y todo para nosotros solos, ya que todo el mundo está cenando en el refugio. Más de dos horas al sol, cenando, contemplando, disfrutando embobados del paisaje…

Dolomitas Dia 2 - Passo Santner

Pero es volver a darse la vuelta hacia el circo y otra vez queda uno embobado ante las agujas de roca del Valjoret… ¿A dónde mirar?

Dolomitas Dia 2 - Refugio Re Alberto

Tiempo: 5h (+20 minutos cada subida al passo Santner)
Desnivel: 785m de ascenso y 606m de descenso (+- 120m cada subida al passo Santner)

(sigue… pincha aquí)

Vacaciones en Grecia II

(¿Te has perdido la primera parte del viaje? Pincha aquí)

Día 5 (II): Llegada a Corfú

Ana nos había estado insinuando que íbamos a alucinar al llegar a Corfú. Pero no nos había preparado lo suficiente. Al bajar del ferry nos recogió el señor de la casa, que nos guió por carreteras que no terminaban nunca a lo que parecía el fin del mundo. Si, al llegar a Villa Paramonas, la casa que teníamos alquilada para tres noches, alucinamos.

Terraza con vistas al mar. Piscina y jacuzzi. Zona de barbacoa y bar, con equipo de música, pingpong, zona de comedor… en la piscina. Jacuzzis en las habitaciones. Todo impresionante…

Ir a buscar algo para cenar, comerlo todos juntos, y cinco minutos después ya estábamos todos metidos en el jacuzzi y algunos valientes en la piscina. Suerte que no hacía nada de frío, porque allí estuvimos horas y horas…

Día 6: Corfú

Aunque algunos habíamos prometido no salir de esa casa nunca más, al día siguiente nos fuimos a ver la ciudad de Corfú o Kerkira.

Corfú son carreteras de curvas infinitas, bosques de olivos gigantestos, valles, cipreses, gatos, más olivos retorcidos, más curvas, retorcidas como los olivos, playas, pueblos auténticos… una isla para descubrir con más tranquilidad, y mejor tiempo.

Kerkira nos gustó, aunque en verano tiene que ser un infierno turístico. Callecitas de casas destartaladas con la ropa colgada, miles de tiendas de souvenirs, las fortalezas…

Por la tarde una visita relámpago a Kanoni y de vuelta a la casa, que queríamos ver atardecer desde la terraza. No lo conseguimos, pero casi.

Y luego, relax, barbacoa, y hacer de las nuestras. Esta vez fuimos dioses griegos. Cada uno caracterizado. ¿ Adivináis cuales eramos nosotros?

Día 7: Corfú

El séptimo día estaba reservado para conocer la costa norte de la isla. Pero el día amaneció nublado, con viento y frío. Lo que debían ser aguas turquesas eran fondos grises. Las playas desiertas nos parecían abandonadas. Lo que debía haber sido un día precioso pasó sin pena ni gloria… habrá que volver, seguro.

Café Frapé, charlas y despedirse de la casa, que el día siguiente se presenta duro.

Día 8: Peloponeso

Tras coger el primer ferry nos tocaba una buena sesión de carretera, para llegar a la siguiente sorpresa. Un tren de cremallera que lleva a Kalavrita. Una hora de ascenso a lo largo de un barranco, con los preciosos colores del otoño, el aire fresco entrando por la ventana, disfrutando del paisaje y riendo muchísimo con nuestras tonterías y las del conductor, que estaba encantado de que Laura le tocara el pito (Juanjo, tú no leas esto…).

Al llegar arriba nuestros dos guías tuvieron que bajarse a por los coches para poder seguir al día siguiente la ruta, y los demás nos dimos un paseo por la zona y les esperamos tomando un cafecito, porque había más sorpresas.

Resulta que en el hotel de Kalavrita, también había spa. Pues nada, habrá que seguir sufriendo, entre chorritos, saunas, masajes en cadena y coronas de laurel, que ya no nos quitamos…

Día 9: Peloponeso

Cave of the Lakes. Visitar unas cuevas cuyo mayor reclamo es un lago subterráneo, pagar 9€, que la guía además de no hablar inglés sea una sosa y que el lago esté seco te deja mal sabor de boca para un buen rato.

Pero quedaba mucho día por delante. La fortaleza de Nauplio, con las vistas del mar turquesa, la costa, el sol.

Atravesar carreteras con cientos de naranjos, que daban ganas de parar el coche y coger algunas naranjas (porque estaban verdes, que si no…)

Llegar a Micenas y que esté cerrado, así que correr hasta Corinto, para subir a Acrocorinto antes de que se haga denoche. Una fortaleza que comenzó siendo templo de Afrodita y que albergó después todo tipo de culturas. En su interior hay restos desde de una iglesia a una mezquita. Y ver atardecer. Y comer a las 5 y mucho a la salida…

Un paseo por Loutraki, unas cervezas y cenar pescadito frito…

Día 10: Peloponeso-Atenas

Nos habíamos dejado muchas cosas sin ver. Así que aunque el último día estaba dedicado a relajarse, pasear y darse un buen baño, decidimos que nos volvíamos a ver lo que nos había quedado en el tintero.

Primera parada, Micenas. Probablemente las ruinas que más me han gustado. Con más de 3000 años de antigüedad, es impresionante cómo se conservan construcciones como la tumba Agamenón, la puerta de los leones o el aljibe.

Epidauro. Con el anfiteatro impresionante, y otro montón de edificaciones, de las que están restaurando parte y dan una buena imagen de lo que fue. Una pena que no pudimos verlo con calma, pero el día es corto en noviembre y tiene que dar tiempo a todo.

El canal de Corinto es corto, pero impresionante. Menos de 7km de tierra separan el mar Egeo con el Golfo de Corinto. Un corte en la roca de 23 metros de ancho y más de 40m de profundidad permite el paso…

Y ver anochecer desde el agua. Bañándonos en el mar Egeo entre las ruinas del templo de Hera, erizos de mar y peces. Un final para recordar…

Pero todavía quedaba volver a Atenas y hacer un fin de fiesta como se merecía, aunque nos costara encontrar un bar en condiciones…

Día 11: Souvenirs y despedidas. 

Esto es sólo un mini-resumen. El viaje ha sido mucho más. Risas, saltos, siestas, fotos, comida riquísima, amigos, aprender palabras en griego (o algo así), transportar una sandía gigante en la furgo durante días, miles de gatos, pelearnos por los tardones, la adicción al Whatsapp o el chandal, masajes, pagar los peajes con las coronas de laurel puestas, descubrir el lado kamikaze de Sergio, más risas, agua marca Quechua, historia, aceitunas, feta gratinado, cervezas, hacer sonar el “chipirón” por los pueblos… pero todas esas historias hay que contarlas con una cerveza delante…

Vacaciones en Grecia

Hace una semana que volvimos de vacaciones. 11 amigos, 11 días, Grecia continental.

Grecia no me ha enamorado. Pienso volver, pero no ha sido uno de esos sitios que te hace suspirar al recordarlo. Pero el viaje ha sido genial. Todo lo que hemos visto, la comida, la historia, los paisajes, la gente y por supuesto, la compañía.

Atenas, Delfos, Meteora, Zagoria, Corfú y Peloponeso. ¿Vamos por partes?

Día 1: Llegada a Atenas, paseos y reencuentros

Lo mejor del viaje, la compañía. E ir reencontrándonos con todos, poco a poco, fue genial. España, Austria y Mexico, con destino a Atenas.

El día dio para poco, con el insufrible tráfico de la ciudad. Alquilar los coches, ir al hostal, paseo para ver de lejos la Acrópolis, cena, karaoke y para algunos unos cuantos bailes más.

Día 2: Atenas – Delfos

La mañana estaba reservada para la Acrópolis, el Ágora griega, e ir a recoger a Laura, la última en llegar.

Lo que más impresiona de estas ruinas es imaginar lo que fue todo en su día. El tamaño de los pilares, el color de la piedra y el mármol, la grandiosidad de todo. Una pena no haber tenido tiempo de ver más y de visitar el museo de la Acrópolis, pero tiene pinta de que se necesita un día completo para verlo. Volveremos.

Próxima parada Delfos. Pasamos de los casi 30º a los 8º en las montañas… comienzan los cambios de tiempo. Y también las cenas griegas. Primeros contactos con el feta, la ensalada griega, souvlaki, dolmades… vaya semana rica nos espera.

Día 3: Delfos – Kalambaka

Las ruinas de Delfos me encantaron. Por los restos de lo que fue, por lo que queda, por la historia del lugar (la gente peregrinaba desde todo el mundo para hacer sus preguntas al oráculo, y el lugar pronto se convirtió en una gran centro religioso, con su anfiteatro, su estadio…), por el museo y por el paisaje. Aunque nos dejamos sin ver el templo de Atenea…

Una cerveza con vistas fantásticas, comer de camino, y volvernos locos buscando el paso de las Termópilas. Sabíamos que no había nada, que hay tan sólo una figura de Leónidas, lejos del paso y lejos del mar, que ha retrocedido unos kilómetros… pero teníamos que hacer la foto tonta de rigor.

Unas horas más de carretera a Kalambaka. El hostal estaba junto a los grandes peñones que daban una pista de lo que nos esperaba al día siguiente. Pero de momento, a cenar rico, y unos a dormir y otros a bailar, como siempre.

Día 4: Meteora – Zagoria

Meteora es simplemente espectacular. Son una serie de monasterios encaramados en la cima de unas formaciones rocosas de un paisaje que deja sin palabras. Hasta hace unos 100 años (o menos) no estaban construídos los puentes y las escaleras que hoy llevan a su interior, y los monjes o monjas subían colgando en una red, igual que las provisiones.

Por 2€ cada monasterio, merece la pena entrar en todos los que de tiempo. Aunque visto el “Gran Meteoro”, el más grande y primero de todos ellos, ya no sorprenden, las vistas desde cada uno son distintas y el pequeño pueblo de su interior también. A destacar las iglesias ortodoxas y sus pinturas, que no habíamos visto ninguna similar aún y nos sorprendieron mucho.

Un paisaje mágico que da pena dejar atrás, después de comer en un “comedor” privilegiado  hasta la zona de Zagoria, el próximo destino.

Día 5: Zagoria/Vikos-Aoos – Corfú

Todo el día lloviendo, un problema con la furgo que nos retrasó la hora de salir… pero no se empañó el día de la visita a la garganta de Vikos. Nos despertamos en Monodendri, cerca del monasterio con unas vistas espectaculares del que dicen que es el cañón más profundo del mundo en relación a la distancia entre sus paredes. Más de uno habríamos tomado la ruta que sale desde aquí y lleva durante 7 horas hasta la otra punta de la garganta…

Una parada en el mirador de Vikos, para ver otra perspectiva del cañón, y seguimos hacia Papingo y Mikro-Papingo, dos pueblitos de piedra muy bonitos, donde termina la ruta a pie. Pero de camino nos sorprende el paso del río, que con unos colores amarillos naranjas y turquesas nos hizo parar, saltar, sorprendernos y hacernos miles de fotos, a pesar de las prisas, el frío y la lluvia.

Entre Papingo y Mikro-Papingo, las piscinas naturales, otra sorpresa más que esconde este parque natural.

Más fotos de pueblitos, comer rico, volver hasta Kipi a ver por lo menos uno de sus famosos puentes, y carretera a ver si llegábamos al ferry…

Próximo destino, Corfú.

(¿Quieres saber cómo sigue? Pincha aquí)