Esquí de fondo en Böhmerwald

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Este domingo hemos estado aprendiendo algo nuevo… esquí de fondo. Mucho más tranquilo que el esquí alpino, pero más agotador también. En realidad saber esquiar ayuda mucho, pero son dos deportes muy distintos.

Mucho más barato el alquiler y que decir de la entrada (3€). Cero contaminación, se va por pistas de montaña, alisadas, pero sin remontes ni nada similar. A tu aire, disfrutando de las vistas, del bosque, de la coordinación brazos-piernas. Botas comodísimas, esquís ligeros. Moviendo todo el cuerpo de forma concreta… ya tenemos agujetas y eso que hemos hecho la modalidad clásica, la que va por carriles, la que hacen las viejitas. Si, si, las viejitas austriacas hacen esquí de fondo… pero eso es otro tema.

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Böhmerwald es una zona que ya conocíamos. En la esquinita que hacen las fronteras de Austria, Alemania y la República Checa. No es muy alta, no es muy impresionante, pero siempre tiene muchísima nieve, unos pinos espectacularmente altos y algunas excursiones muy bonitas, como Bärenstein (siguiente foto, que no es de ahora, sino de principios de diciembre).

Bärenstein

Un total de 99km de pistas de esquí de fondo, de distintos niveles. Hay Gasthaus (restaurantes) para comer o beber algo por el camino, alquiler de material en el parking principal, muy buenas indicaciones… un sitio más que recomendable para aprender o practicar, a menos de una hora de Linz.

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Y así sigue nuestra aventura invernal 2013, de la cual no os mantengo muy actualizados, pero con la que creo que Samu está encantado (y yo también, aunque algún día de sofá y relax no me vendría mal…). Cada fin de semana tiene algo nuevo pensado… ¿me llevará a hacer Bobsleigh de aquí a marzo?

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Seguimos aquí…

Diciembre fue puro estrés. Entre muchísimo trabajo, muchas (y geniales) visitas, nieve, alguna escapada a Viena, y que las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina, el mes pasó como un suspiro.

Y las Navidades ¡más aún! Empezando porque me cancelaron el vuelo al ir debido a las nevadas, con lo cual ya tuve que empezar aplazando comidas y cenas. Linz-Madrid-Bilbao-Madrid-Granada-Málaga-Granada-Madrid-Bilbao-Madrid-Linz. Dos semanas. Echen cuentas.

(Eso si, aunque me dejé muchísima gente por ver, las vacaciones me supieron a gloria, los reencuentros más y no había quien me quitara la sonrisa…)

granada - rumbo a viena

Encadenamos con gastroenteritis, seguida de gripazo, con depresión post-vacacional en medio… no tenía mucho que contaros en el blog, la verdad.

Pero ya hemos retomado la normalidad.

Nieve en Linz - rumbo a Viena

Lo mismo nieva tanto que todas las quitanieves del país no llegan para quitarla, que sale un día como hoy de 12º (no, esto no es lo normal, tranquilos). Mucho trabajo, mucho más trabajo (¿he dicho que tengo mucho trabajo?)…

fin de semana en Viena

Pero hubo una escapada a Viena para cargar pilas de nuevo. Perfecta compañía, muchas risas, comer rico, pasarlo genial sin necesitar nada más…

esquiando en Hinterstoder

Y ya hemos estrenado nieve, un día esquiando, otro con las raquetas, Samu una semana entera en el Tirol…

Y nos hemos apuntado al gimnasio, y hemos empezado con muchas ganas, sobretodo unos más que otras…

Y tenemos una temporada de nieve cargada de planes para disfrutarla, de no parar, como siempre…

raquetas en Austria - rumbo a Viena

Así, en modo telegrama, ya sabéis por qué tengo esto tan abandonado. Necesitaba vacaciones de ordenador, de escribir, de cocinar y hasta de cámara de fotos. Pero ya se me ha pasado…

 

Verano sin parar por casa…

Ni asomamos la cabecita por aquí. Podríamos decir eso de “cerrado por vacaciones”. Pero no es verdad. Pero aún sin vacaciones (hasta ahora) intentamos aprovechar cada segundo del verano y me cuesta sentarme delante del ordenador.

Más que verano, casi podríamos decir que en Linz está haciendo una primavera larga y agradable… cuando deja de llover da gusto pasear, sentarse en una terraza o ver atardecer. Pero cierto que también hemos tenido algunos días de mucho calor, aunque contados.

Pero eso no ha impedido que tengamos visita, nos vayamos de camping, sigamos descubriendo tanto Linz como Austria, comamos bien, nos bañemos en lagos entre montañas, nos juntemos con amigos, subamos montañas o nos asomemos a puntos hiper turísicos, pero que merecen mucho la pena.

Passau, Schärding, Dachstein, Halsttat, Hohe Tauern, Salzkammergut, Traunsee, Viena… ya os lo contaré todo con calma. Pero de momento aquí quedan algunas fotos, para ir abriendo boca.

¡Feliz verano!

Alpstein y Trämpl

Hace un par de semanas hicimos nuestra primera ruta de verdad en Alta Austria. Dos picos uno frente al otro. Un tiempo que no terminaba de ser bueno pero que nos respetó y nos dejó disfrutar de unas vistas preciosas. Seis horas y media para ir arrancando motores para el verano que nos espera.

La subida, a través de un hayedo frondoso y precioso. Una buena subida, pero la tranquilidad de no cruzarte a nadie en casi todo el día, silencio absoluto, la penumbra del bosque frondoso. Y ratoncitos, pájaros carpinteros y salamandras que nos acompañaron en la ruta.

Al salir del bosque y llegar a las praderas ya se empiezan a percibir las vistas que vamos a tener. Desde el collado que separa el Alpstein y el Trämpl se ve la subida que nos queda por delante. Pero lo que no creemos es que vamos a tener que dejar los palos a medio camino para subir el último tramo a cuatro patas agarrados a las rocas. Y que 5 minutos antes de llegar arriba se va a poner a nevar. Poco, pero nieve a mitad de mayo…

Foto de rigor en Alpstein (1443m) y bajar que ya aprieta el hambre. Y que deje de nevar al comenzar el descenso…

Comida rápida y a por el Trámpl (1424m), esto ya está hecho. Si no hubiera que atravesar un nevero resbaladizo… y se pusiera a nevar de nuevo arriba (¿la barrera de los… 1400m?).

Pero después de la sorpresa, paró el viento, o comenzó a llegar una brisa tibia desde el valle que nos permitió, después de haber tenido que comer a todo correr porque nos helábamos en el collado, poder estar todo el tiempo que quisiéramos maravillándonos con los paisajes… y con una temperatura perfecta. Así da gusto…

PD: ¡Ya tenemos piso!

Rumbo a Linz…

Si, casi llevamos un mes en Linz y he dado pocas señales de vida. Pero tenemos problemas con Internet, poco tiempo libre y mucho que buscar y descubrir…

Estamos en un piso provisional hasta que encontremos en el que vivir. Pequeño, no muy limpio, un poco caro para lo que es… pero junto al Danubio, en plena zona verde, todo el parque fluvial en el que la gente viene en verano a hacer deporte. Y es que aquí, como en Viena, según llega el buen tiempo, la gente sale a la calle y no para. Voley playa, skate, bicis, correr, patines, remo, futbol, tomar el sol, pasear, nordik walking, familias enteras corriendo, paseando al perro… parece que cuando salen de trabajar, todo Linz viene a esta zona a disfrutar del verde, del sol y del río…

Y nosotros también. El final de abril y principios de mayo nos han regalado unos atardeceres espectaculares en los que no apetecía quedarse en casa, sino pasear por al río hasta anochecer… o en bici. Que ya las hemos traído y las estamos exprimiendo en una ciudad totalmente llana y pequeña.

¿Veis ese castillo arriba de una montaña? Es Pöstlingberg, desde donde se ve todo Linz y los Alpes al fondo… un sitio estupendo para terminar un sábado de calor, tomando una cerveza en sus bares con vistas.

Pero todavía quedaba un buen rato para atardecer y queríamos visitar Urfahranermarkt, la feria junto al Danubio con la que nos ha recibido Linz. Y si, también al lado de casa…

Granizados de colores, barracas, una gran carpa con salchichas y cerveza y música en directo y austriacos borrachos cantando sobre las mesas, paseo al atardecer, y salir de cenar y justo al llegar al río que empiecen los fuegos artificiales. Si una ciudad te da la bienvenida así, pues que le vamos a hacer, te acaba enganchando…

Linz es pequeña y accesible en bici a todas partes, porque es totalmente llana. Tiene un casco antiguo que cada día me gusta más. Un verano largo y caluroso por lo que parece. Salvo 3 calles con tráfico es muy tranquilo. Cada mañana desde el coche cruzo el Danubio con el sol aún bajo reflejando, y veo de telón de fondo el skyline, vamos el casco antiguo, con los Alpes de fondo. Un día os juro que paro el coche y hago una foto. La gente es amable (dentro de ser austriacos, es decir, que no es que te vayan a invitar a su casa a cenar con su familia), tiene mucha vida en verano, está más cerca de las montañas… A Samu aún le gusta mucho menos que a mi. Pero cuestión de tiempo… seguro.

Y de momento entre búsqueda de piso y búsqueda de piso, alguna escapadita hemos hecho. Ir investigando las zonas, los lagos, recopilando ideas para hacer, pero sin palizas.

Klaussee es un pantano bonito pero no espectacular, con un paseo que lo rodea de la forma más absurda del mundo, subiendo y bajando y subiendo y bajando hasta reventarte las piernas, pero con mucha sombra… un paseo más largo de lo que esperábamos, pero divertido, parando a beber agua en las estaciones de tren, sacando fotos a parejas “pasándoselo muy bien” en barquitas en el lago… curioso todo.

Almsee, más pequeño, más salvaje, más corto, con más montañas. Precioso. Al primero que venga por aquí nos hemos prometido llevarle, así que id preparándoos…

¿No habíais soñado siempre con una casa en el lago? Fijaros bien y ojo con lo que pedís, que aquí se toman todo al pie de la letra…

Por lo demás, seguimos peleándonos con agentes inmobiliarios que no trabajan después de las 5, buscando pisos como locos. Pero aparecerá pronto, seguro. En el trabajo muy contenta, aunque si añadimos al alemán el echo de que aquí hablan un dialecto imposible de entender un día me tiro por la ventana. Pero bueno, poco a poco nos vamos entendiendo, el proyecto me gusta mucho, y la gente es muy amable (una vez más sin olvidarnos de donde estamos…) así que estoy muy bien, rodeada de planos y más planos…

Hoy llueve, escusa perfecta para quedarse en casa y ponerse un poco al día. ¡Pero seguro que mañana nos hacemos otra escapadita que os contamos pronto!