Otoño…

Otoño

Desde la última vez que escribí han pasado más de dos meses. Y muchos viajes y escapadas, la verdad.

Vacaciones fantásticas en Croacia. Dos semanas de muchos kilómetros, muchos baños, ciudades medievales, aguas azules, islas y más islas…

A la vuelta a Austria, ya a mediados de septiembre, aterrizamos de lleno en el otoño y nos topamos de lleno con la realidad: en Austria ya era otoño y además había llegado con fuerza.

Temperaturas poco por encima de los 0°, aunque brillara el sol. Pero los fines de semana el tiempo dió alguna tregua, así que pudimos disfrutar de unos agradable paseos de otoño.

Setas

Las hojas empezaban a cambiar de color, y aunque quedaba mucho verde todavía, las setas y hongos decidieron ya era otoño, que ellas estaban listas ya.

La subida a Schonberstein no es larga pero si empinada. Preciosa por el bosque.

Y las vistas desde arriba… prometen. Pudimos disfrutar de una estupenda vista a las nubes y comer el bocata al sol. De nuevo bajar intentando no resbalar mucho, aunque no sea fácil.

Schonberstein Rumbo a Viena

Pero todavía no estábamos dispuestos a sacar la ropa de frío. Nos esperaba una semana a principios de octubre a caballo entre Madrid y Bilbao, con temperaturas veraniegas, que disfrutamos mucho, mucho, mucho.

Fui con ganas de abrazar. De achuchar. Y creo que lo hice. Muchos reencuentros, conocer a nuevas personitas, más reencuentros. Gente a la que puede hacer 3 o 10 meses, o incluso 3 años que no ves, y sentir como aunque muchas cosas cambien, otras muchas siguen igual.

Todos los ratitos me supieron a poco. Pero creedme que los saboreé. Amigos, familia, cañitas, comida y más comida, paseos, cafés, excursiones, más amigos. No hay fotos. Me limité a disfrutar de cada momento…

Y ya de vuelta en Austria. Ahora sí que es otoño. Las temperaturas han caído en picado y las cumbres de las montañas ya se ven blancas. Ya tenemos ruedas de invierno y los jerseys de cuello vuelto a medio sacar del trastero.

Pero de mientras hemos tenido tiempo de preciosos paseos por el Danubio. Disfrutar de todos los tonos dorados posibles. Del sol que cuando quiere aún puede calentar las mejillas. De rincones de Austria que no dejan de sorprender…

Paseando por el Danubio en Octubre

Del invierno a la primavera

Öztal

…Y entonces pasamos de disfrutar del último día de invierno al primero de primavera.

Ya que parecía que no íbamos a poder esquiar, decidimos volver poco a poco hacia Linz, parando por el camino en todos los pueblos que se pusieran en nuestro camino.

Comenzamos por el Valle de Ötz – Öztal. Aunque nos quedó la espinita de verlo en verano, con la cascada más larga del Tirol, el poblado de los Ötzi (una cultura de la edad de hielo que vivió en este valle) y todas las excursiones que promete, pudimos disfrutarlo un poco.

Öztal

Tras parar en alguno de los pueblos de camino y pasear un poco, decidimos acercarnos hasta la cascada de Stuibenfall. Como el tiempo no estaba muy estable, en vez del camino de uno 40minutos desde el parking cogimos una carretera que llevaba a un mirador. Subimos y subimos y subimos. Hasta que llegamos justo a la altura donde comenzaban las nubes. Justo ahí estaba el mirador. Se oía la cascada, pero no se veía nada. 20m más abajo no había niebla, pero no había ningún camino intermedio… otra vez será.

130419 Öztal, Sölden - Obergurgl1-001 copy

La siguiente parada fue Ötz, dicen que el pueblo más bonito del valle. Lo es, y es una delicia pasear por sus calles. Pero más aún servir la primavera vibrar. Hubo un momento en el que sólo se oían las ovejas, los riachuelos, las campanas de los pueblos y miles de pajaritos. Olor a flores, a hierba mojada y a chimenea… un momento de esos que quisieras congelar y llevar contigo…

Innsbruck
Ya de vuelta a la realidad, fue un placer redescubrir Innsbruck, capital del Tirol. Rodeado de montañas, tiene un casco antiguo precioso. Pero también mucha vida, bares y restaurantes modernos, muchísimas tiendas de diseño, mezcladas con las pastelerías y cafés tradicionales. Samu se quería quedar a vivir allí (hay un remonte para esquiar desde la propia ciudad) pero había que seguir el camino.

Innsbruck 2A tan sólo 8 kilómetros de Innsbruck está Hall. El descubrimiento del día. Un pueblo encantador donde cada callecita es preciosa, donde pasear mirando para arriba, sin poder parar de hacer fotos. Sus calles además esconden mucha historia: En el siglo XV era una ciudad muy rica gracias al oro y la plata, lo que se refleja en los edificios, tanto los públicos como el ayuntamiento o el castillo, como en los caserones casi ocultos en las callecitas del centro.

Hall in Tirol 3

El castillo fue además casa de la moneda durante más de 300 años, y aquí se acuñaron los primeros Thalers de plata, las monedas que darían origen al dólar.

Hall in Tirol

Hall in Tirol 2

Abadía de Melk

Mientras Samu se iba unos días a Madrid, Laura, Rossana y yo nos fuimos a pasar el día a la abadía de Melk, para terminar de aprovechar la Niederösterreich-CARD. Ya habíamos pasado por aquí cuando hicimos el mini crucero por el Danubio, pero ese día no había tiempo de entrar a la abadía.

Nos habían dicho que era impresionante por dentro, que merecía muchísimo la pena. La verdad es que nos gustó mucho, pero igual esperábamos demasiado, porque la parte de abadía que se puede visitar no es mucha, y nos quedamos con ganas de más.

Aún así la biblioteca, la iglesia, y las vistas desde la terraza nos gustaron muchísimo, y si lo unes a una visita al pueblo, las vistas del paisaje, y el buen tiempo que nos hizo, una excursión de un día desde Viena sí que merece mucho la pena. Tan sólo nos quedamos con ganas de ver los jardines, que deben ser inmensos pero estaban cerrados por la temporada de invierno.

Y es que la primavera ya había llegado, pero no se habían dado cuenta. Un día precioso para pasear, comer en la calle (bajo la atenta mirada de turistas y locales que lo último que esperaban es que sacáramos el bocadillo y el tupper en mitad de la plaza…), tomar un café en una terraza y disfrutar de un atardecer precioso con una temperatura aún mejor…

Krampuslauf

Hoy es el día de Sankt Nikolaus. Al igual que a muchas otras ciudades de Europa, Nikolo, como le llaman los niños, hoy trae regalos para los que han sido buenos. Este santo era muy bueno (vamos, por eso le hicieron santo) y repartía monedas entre los pobres.

Hoy, cada 6 de diciembre pasa por las casas dejando un regalito para los que se han portado bien. Concretamente a los niños austriacos les trae mandarinas y cacahuetes desde España, por alguna extraña razón que nadie ha sabido explicarme… Y bueno, regalitos también, que a ver que niño moderno se conforma con un saco de mandarinas.

Pero no viene solo. Nikolo tiene un acompañante: Krampus. Este ser diabólico va a buscar a los niños que se han portado mal durante el año, para azotarles. Claro, luego ves a los austriaquitos que son buenísimos, y tranquilísimos… tanto hombre del saco, si a nosotros nos hubieran amenazado con un diablo así que no es que traiga carbón, es que nos azota… pues seríamos buenos también, donde va a parar.

En la zona del Tirol celebran el 5 de diciembre en muchos pueblos el Krampuslauf, un desfile de demonios recién salidos del mismo infierno, realmente espectacular. Nosotros no nos hemos ido tan lejos (Dato: el Tirol está a unas 5h en coche de Viena) pero hemos buscado dónde podíamos ir a ver un Krampuslauf aquí cerca y pasar un buen rato.

Fuimos hasta Leobersford, a unos 30km de Viena sin saber muy bien lo que nos íbamos a encontrar. Y fue toda una sorpresa. Un desfile de 1 hora y media con distintas comparsas venidas de muchos puntos de Austria y el norte de Italia con trajes muy muy logrados. Todo un espectáculo, nos encantó.

Me tuve que pelear con una vieja de las que clavan en culo y te van echando (daba más miedo que los diablos, os lo juro) y con una madre histérica preocupada por sus hijos, pero la experiencia valió mucho la pena.

No entendimos todo lo que decía el presentador, pero presentaba a las comparsas con la fecha de su creación, por lo que entendimos que son grupos de mucha tradición que cada año recorren los pueblos para disfrutar de la fiesta de Krampus. Desde luego los disfraces y las actuaciones estaban muy trabajadas.

Íbamos como cebollas, con mallas térmicas, calcetines gordos, jersey más gordo aún… pero aún así nos helamos de frío. Pero de ahí no nos movía nadie, aguantamos como campeones.

Además, para volver a entrar en calor nada como un buen Punsch al terminar en el encantador mercado de Navidad del mismo pueblo.

Si queréis ver un poco más de cómo fue, os dejo un vídeo. Tranquilos, como habéis sido buenos, como nosotros, Krampus no os hará nada. ¿Habéis sido buenos?


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* Nota: Encontramos toda la información sobre los Krampuslauf de Niederösterreich aquí. No se si el enlace será válido para otros años

Fin de semana en Salzkammergut (cont. 2): Alrededores de Dachstein

Después de un bañito en el lago ya estabamos preparados para volver a calzarnos las botas y caminar hasta nuestro destino de la tarde: el refugio de Wiesberghaus.

Para ello nos dirigmos de nuevo al funicular. Desde el pueblo de Obertraun parte un funicular que sube a las alturas, esta vez hasta más de 2000m de altitud. Aunque hacer los tres tramos del mismo cuesta casi 25€ (subida y bajada) es muy popular debido a lo preparado del terreno para visitantes, familias y montañeros.

Arriba del primer tramo, a 1350m, se encuentran las dos cuevas de la zona, un importante punto turístico: la Dachstein Eishöhle o cueva de hielo y la gran Mammuthöhle o cueva del mamút. Las dos ofrecen una visita de una hora cada una con muy buena pinta. (Toda la información aquí).

El segundo tramo sube hasta los 2060m. A un paseo de unos 20 minutos se encuentra el impresionante mirador de 5fingers, o 5 dedos: unas pasarelas colgadas en el vacío sobre el lago. También está preparado con distintas zonas de recreo y descanso, y desde aquí parte alguna ruta corta de un par de horas.

Nosotros fuimos directamente hasta el tercer tramo, que baja de nuevo hasta los 1800m de altura (No merece la pena cogerlo a no ser que vayas a hacer alguna ruta que parta desde este punto). Nos esperaban por delante dos horas de caminata hasta llegar al refugio.

El valle estaba ya totalmente solitario a pesar del fantástico (y caluroso) día, pero es que habíamos tomado el último funicular de la tarde, y era lunes: calma, paz, atardecer y sonidos de la naturaleza para nosotros sólos.

El camino hasta el refugio de Wiesberghaus es como un paseo entre jardines. Y más cuando va cayendo la tarde y los colores y luces del atardecer lo inundan todo. Aunque nos costó lo nuestro, estabamos ya agotados, disfrutamos muchísimo del tranquilo y precioso camino, ya casi sin calor.

Y es que mi cuerpo estaba confundido: si tú le das una caminata de 5 horas, que luego termina en una comida mirando al lago, un baño refrescante y un helado, él, pobrecito y machacado, entiende que la jornada se da por concluida; volver a calzarte las botas, ponerte el mochilón y andar durante dos horas por un camino ondulante, por muy bonito que sea, no es lo que espera.

Y tras ver flores, marmotas, pájaros, rocas calizas y sus impresionantes formaciones, fósiles y una preciosa tarde de verano, por fin apareció el refugio de Wiesberghaus. Grande, cuidadísimo, y con alegres austriacos que nos recibieron con risas, tomando ponche en la terraza.

Ahora sí toca por fin descansar, cenar (escondidos de los del refugio, que nos tentaban con sus platos humeantes y sus pasteles recién hechos, y nos amenazaban con mandarnos a dormir a la calle si no cenábamos con ellos) y leer un rato, antes de ver como se mete el sol y subir a dormir. ¿Se nota que estábamos felices, no?

A la mañana siguiente nos espera otra buena caminata. Primera parada, Simonyhütte, la cabaña más cercana a Hohe Dachstein. Hora y media de buena subida para comenzar el día con energía. Cuando te vas acercando, el refugio aparece colgado sobre el precipicio, inalcanzable, pero el camino pronto da un rodeo y sube hasta él, desde donde la vista de los glaciares es fabulosa.

No podremos subir al pico, ni atravesar el glaciar, pero pensamos acercarnos hasta él. El camino parte fácil desde el refugio, por el interior del circo. Pero al de un rato encontramos un cartel sobre el que alguien ha escrito “resbaladizo”. A partir de allí ya no hay camino. Tan sólo marcas sobre las rocas que tienes que esforzarte en alcanzar. Las botas se agarran a la piedra caliza seca como pies de gato, por lo durante dos horas saltamos, trepamos, subimos y casi escalamos por las rocas, agotados, divertidos, pensando en cómo bajaremos de allí…

El glaciar es enorme, y aunque casi no logramos llegar a él (no llegamos a tocarlo) el esfuerzo ha valido la pena. La bajada se nos hace muy fácil y rápida, y comenzamos a darnos cuenta de lo cansados que estamos al volver hacia el camino. (ojo, con lluvia o suelo mojado esta ruta es impracticable…)

Pero tan sólo nos queda una vuelta de un par de horas hasta el funicular, y es de bajada, así que estamos tranquilos. Pero no es así. El camino, muy bonito también es ondulado y serpenteante, entre enormes piedras calizas que ir saltando, pensando a cada paso donde pondrás el pie en el siguiente… Subir y bajar dando zancadas durante otras tres horas es más de lo que esperábamos, y llegamos a uno de los últimos funiculares de la tarde sedientos y cansados, con ganas de tirar la mochila por un barranco o quedarnos a dormir allí… pero contentos.

Tras una larga bajada de los tres funiculares asaltamos el supermercado de Obertraun: Un helado para cada uno, un litro y medio de agua, una cocacola, un nestea y un apfelsaft gespritzt. Y nos lo tomamos todo de nuevo frente al lago, con la luz del atardecer de frente esta vez, deseando que el fin de semana (o el martes ya) no termine nunca y no queriendo volver a Viena…

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Datos de la ruta circular por la zona de Dachstein:

Punto de partida: Funicular de Obertraun.
Punto final: Funicular de Obertraun.

Distancia primer día: 4,5km
Distancia segundo día: 15km

Total desnivel subida: 1461m
Total desnivel bajada: 1461m

Fin de semana en Salzkammergut (cont.): Circuito de Gosaukamm

Una de las razones de esta escapada a Salzkammergut era hacer una excursión de un par de días durmiendo en un refugio. Pero no teníamos muy claro cual, después de que el más cercano al pico Hohe Dachstein estuviera lleno y además nos dijeran que sin material y buena preparación era imposible subir hasta arriba.

Finalmente la ruta elegida fue una vuelta de dos días alrededor del macizo de Gosaukamm. Todo un acierto. Gosaukamm es parte de la cordillera montañosa de Dachstein: altos picos, casi inaccesibles, de piedra caliza, la mayoría de ellos de más de 2000m, rodeados de lagos y verdes valles.

La ruta comienza cogiendo el Gosaukammbahn, que nos sube el primer tramo de 550m y facilita las cosas. Así que aparcamos, y vamos hacia el funicular cuando de pronto nos encontramos de frente el lago de Gosausee. Nos quedamos con la boca abierta.

No son las 10 de la mañana y ya hace muchísimo calor, con lo que lo único que apetece es sumergirse en esas aguas. Al fondo los altos picos de Dachstein y los glaciares. A la derecha, el macizo de Gosaukamm. Impresionante…

Nuestra ruta comienza arriba del funicular con unas vistas increíbles. Pero enseguida rodeamos la cordillera y vemos el otro valle. Las vistas, aunque menos escarpadas, preciosas también.

Tras dos horas de camino entre acantilados, bosques y piedra, llegamos a la primera parada. Los refugios de montaña en Austria no son como en España. Son hütte, casetas de madera llenas de flores, con simpáticas camareras vestidas de tirolesas sirviendo salchichas y platos varios, todos con una pinta impresionante. Y cerveza, mucha cerveza. Pero nosotros resistimos y somos fieles a nuestros bocadillos…

Estar a 1500m de altura con unas vistas maravillosas y que una banda de música, vestidos con trajes regionales se pongan a tocar haciendo resonar los trombones por todo el valle no tiene precio…

Seguimos con la ruta para subir hasta el paso de Jöchl: El camino baja hacia un circo, precioso, pero que parece no tener salida. Pero claro que la tiene, tan sólo hay que subir una de las paredes y listo…

Una vez arriba, y tras tomarnos un respiro, nos quedan algo más de 2 horas hasta el refugio de Hofpürgl Hutte, donde pasaremos la noche.

Como hemos dicho, los refugios aquí no son el mismo concepto que el que tenemos nosotros. Estos de alta montaña no son tan bonitos como las cabañas de madera, pero son edificios inmensos y preparadísimos. Hofpürgl Hutte tiene unas 20 habitaciones de 10 personas, además de una gran habitación común. Ducha caliente, baños limpios con agua corriente, moqueta, todo limpísimo, y sobretodo un gran bar con terraza, donde sirven infinidad de platos calientes y postres.

Aquí no está bien visto venir con tu camping gas: aquí se viene a disfrutar de las vistas y a comer. Pero una vez más hemos resistido, que para algo hemos cargado con el gran macuto a cuestas, que lo nuestro nos ha costado. Y aunque nos han echado fuera de la zona cercana al refugio para poder cocinar, nuestros macarrones de sobre nos han sabido a gloria.

La mañana siguiente amanece igual de soleada, y arrancamos con ganas para la gran subida que tenemos por delante. En el impresionante circo de piedra caliza no corre una gota de aire, y a las 9 de la mañana debemos estar cerca de los 30º, pero en una hora llegamos al paso de Steiglpass, a 2015 metros de altura.

A partir de aquí cambia de nuevo el paisaje: rocas y caos en un paisaje lunar, pinares junto a los picos de caliza, y pronto, vistas de nuevo al lago Gosausee, en el que termina nuestra ruta.

Este segundo día nos estaba gustando muchísimo también, pero nos estaba sabiendo a poco, y seguíamos sin saber como haríamos para ver la otra parte de la cordillera y los glaciares en un sólo día que nos quedaba antes de volver a casa. Hasta que de pronto se encendió la bombilla:

“¿Y si, como vamos a llegar abajo para la hora de comer… esta tarde en vez de ir al camping, subimos y dormimos en el refugio y mañana hacemos allí mismo una ruta?”

Y claro, a partir de ahí no hubo tregua: bajada a piñón fijo para que diera tiempo a todo, y a la 1 del medio día, estábamos comiéndonos nuestro bocadillo junto al lago…

Pero claro, otro día sin ducharnos no podíamos estar si íbamos a subir a otro refugio… nos merecíamos, al menos ¡un baño!

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Datos de la ruta circular en torno a Gosaukamm:

Punto de partida: Funicular Gosaukammbahn. Sube hasta los 1475m. Precio subida 8€.

Punto final: Lago Gosausee, junto al funicular.

Distancia primer día: 12,2 km
Distancia segundo día: 8,5 km

Total desnivel subida: 1231m
Total desnivel bajada: 1654m

Fin de semana en Salzkammergut: Hallstatt

Acabamos de volver de un fin de semana largo y maravilloso en la zona de Salzkammergut, concretamente en torno al lago de Hallstäter See. Este post y los próximos van a ser un poco ñoños, lo siento, pero es que no conseguimos quitarnos la sonrisa de la cara, ha sido todo precioso.

La idea inicial de Samu era subir a Hoher Dachstein, el pico más alto de Estiria, con lo que nos pusimos a organizar un fin de semana que incluyera camping, refugio de montaña, pico y paseos. Enseguida vimos que subir al pico era más difícil de lo que pensábamos, pero que estaba en un entorno maravilloso.

Salzkammergut es una región situada entre las provincias de Estiria, Alta Austria y Salzburgo, que se caracteriza por sus preciosos lagos rodeados de altas montañas. El nombre viene, al igual que el de Salzburgo, de las explotaciones de sal que existen en la zona desde la edad de bronce (Salz, es sal en alemán).

Nuestra primera parada fue el camping de Steeg, uno de los pueblos del lago. Es el más barato de los tres que hay en la zona, y mucho menos concurrido que los otros dos, que están en las poblaciones más turísticas de Hallstatt y Obertraun. Pero también se llena menos, con lo cual es fácil encontrar sitio.

Nada más llegar, aquello parece el camping de los horrores. Un perro ladra desde la recepción, mientras una mujer grita que no pasa nada. Cuando sale, resulta ser una enana (no es por ofender, pero el hecho le aporta más miga al asunto). Nos dice que plantemos la tienda donde queramos y nos explica varias cosas más sobre el camping. Los baños están sucios, las mesas para comer parecen abandonadas, la casa que hace las veces de espacios comunes está sucia, llena de polvo y a medio barrer, hay un perro con la cara deforme que custodia a las vacas en la finca vecina…

Pero todo se olvida cuando plantas la tienda en la mismísima orilla del lago. Y ves el buen ambiente que reina en el camping…

Ahora, a buscar un lugar para comer. Por el camino hemos visto una especie de área recreativa: árboles, mesas y acceso directo para bañarse en el lago. Y para allí vamos.

Hace un calor impresionante. Pero la sombra, las vistas y una buena comida (que para algo vamos con nuestro camping gas) seguido de un baño en el lago lo hacen simplemente perfecto.

Por la tarde, toca paseo por Hallstatt. El pueblo, la zona y el lago son Patrimonio de la Humanidad desde 1997. A orillas del lago, Hallstatt existía ya en la edad de Hierro, cuando se explotaban las minas de sal que dieron fama y riqueza a la localidad, a la que tan sólo se podía acceder en barco hasta 1890.

Y es que Hallstatt es tan estrecha y tan pegada a la montaña, que la carretera que pasa por allí lo hace a través de un túnel. Tan sólo hay una calle que atraviesa el pueblo, y sólo pueden circular por ella los residentes.

Dos iglesias, una pequeña plaza central y casas de madera de tonos pastel, tan colgadas en la montaña que parecen apiladas, o tan pegadas al lago que tienen los embarcaderos en el jardín.

Y un cementerio, tan pequeño que está superpoblado. Por ello, desde hace siglos, cuando exhuman los cadáveres, guardan las calaveras, decoradas, con el nombre y la fecha. El punto macabro del día…

Por la tarde ya da la sombra de la montaña en Hallstatt, con lo que la temperatura invita a pasear, hacer miles de fotos, y admirar el lago y las montañas.

Un poco más allá del pueblo se encuentra la zona de Lahn, creada artificialmente con la tierra sacada al construir el tunel de acceso. Hoy es una preciosa zona de baño, con cesped, acceso al agua y unas vistas increíbles.

Cae la tarde y toca volver al camping a cenar, que mañana tenemos un día largo por delante. Ducha caliente, y sin poder quitar la vista de los reflejos en el agua, a preparar la cena. Además, por alguna extraña razón que desconozco, los mosquitos que yo pensaba que estarían acribillándonos no viven en este lago… Los vecinos tocan la guitarra y cantan, poniendo una banda sonora estupenda a esta noche de verano.

Oscurece y salen las estrellas. Una de esas noches para recordar, sin luna, con millones de puntos en el cielo, muchísimas estrellas fugaces (restos de las Perseidas, supongo) y una temperatura que hace estar durante horas tumbados en el suelo mirando al cielo…

Y esto no ha hecho más que empezar… (pinchar aquí para seguir con el fin de semana)