Perú, diario de viaje. Día 3 – Arequipa

12.06.11 Arequipa

Llegamos a Arequipa a las 9,30 de la mañana, con muy buen tiempo. Pero cambiamos los planes de salir corriendo hacia el hotel, y nos quedamos en la estación de bus a contratar la excursión del día siguiente para el Cañón del Colca en alguna de las oficinas de la propia estación de autobuses, y así quitárnoslo de en medio. Luego comprobamos que en el centro de la ciudad la oferta es mucho mayor, pero de todas formas así lo teníamos cerrado y luego tan sólo quedaba disfrutar de la tarde.

Hay todo tipo de ofertas para esta excursión, desde guiri total, hasta rutas de 7 horas de trekking diarias; de 1, 2 o 3 días… al final encontramos una opción intermedia, al gusto de todos: Transporte, alojamiento, comidas, termas y transporte a Puno, 240s. más 35s. de entrada al valle.

La idea era “una ducha rápida” y salimos del hostal. Taxis desde la estación de autobuses hasta el hostal (7s.), casa Jael, que resultó bastante desastre. Las duchas casi no tenían agua, un hilo minúsculo, a veces fría y a veces caliente. Y eso las que no tenían cables que llegaban hasta la alcachofa, mal conectados, ¡que daban calambre! Resultado: tardamos un montón…

Salimos finalmente sobre la 1 del medio día a visitar por fin Arequipa, la ciudad blanca. Recibió este nombre por la piedra blanca volcánica, o sillar, con que se construyeron la mayoría de edificios del centro. Pero también porque los colonos lograron no mezclarse con los autóctonos, con lo que la mayoría de los habitantes, durante muchos años, eran de piel blanca.

Arequipa es muy bonita. A los pies del volcán Misti, es mucho más tranquila y bonita que Lima. Tiene alrededor de un millón de habitantes (frente a los casi 10 millones de la capital), está situada a unos 2200 metros de altura, y es una ciudad por la que pasear tranquilamente, disfrutando de los edificios coloniales, las calles tranquilas y los lugares de interés.

Lo primero que hicimos tras salir del hotel fue buscar un sitio para comer. Preguntamos por un sitio de allí, a los que van ellos, y nos recomendaron ir a la Chicharronería Quequita.

La zona de las chicharronerías está alejada del centro, sale unos 5 soles ir en taxi, y según nos dijo el taxista, se puede comer muy bien en cualquiera de los muchos locales. Son grandes restaurantes, con música ambiente en directo, altísima, donde las familias se reúnen sobretodo los fines de semana, para sus celebraciones. Comimos rico: chicharrones, rocoto relleno… (la sarza no nos gustó, era tipo oreja, mucho cartílago), pero sobretodo, lo pasamos genial.

Algunos valientes bailaron todo lo que quisieron, y cuando llegaron los mariachis, cantamos, reímos, ¡y bailaron más aún! Y además, ¡me dedicaron una canción por mi cumple!

De vuelta a Arequipa, visitamos la plaza de armas y paseamos por sus tranquilas calles hasta el convento de Santa Catalina. Este convento es casi una pequeña aldea, llena de patios y callecitas de bonitos colores. Otra cosa curiosa del lugar es que las monjas, la mayoría las segundas hijas de familias adineradas, vivían en sus propias casitas, con sus criadas.

La razón de esto es que tras un fuerte terremoto, la mayoría de los edificios que formaban en convento, que entonces eran de adobe y paja, se derrumbaron. Entonces, para poder volver a construirlo, se pidió a cada familia que pagara la casita de su hija. Así fue creciendo el convento, en forma de pequeñas casas con varias habitaciones y cocina, donde cada monja hacía más o menos su vida junto a su criada. Años más tarde, con las reformas de la iglesia, se pasaron todas a las zonas comunes, perdiendo privilegios y haciendo todas la vida en común.

Salimos de allí casi de noche, con lo que sólo nos quedó tiempo para pasear algo más, comprar algunos souvenirs y tomar unos piscos, jugos y cubatas locales. No teníamos hambre después de la comilona, pero acabamos comiendo un bocadillo muy rico en el Mamut, cerca de la plaza de armas, antes de irnos a la cama a las 9 de la noche. A las 3,30 sonada el despertador…

—–

Datos prácticos:

Hostal Arequipa: Casa Jael. Muy céntrico, habitaciones amplias, suficientemente limpio. Pero las duchas muy decepcionantes, algunas daban calambre, y el agua caliente bastante escasa. Los colchones algunos bien, y otros totalmente doblados y viejos.

Agencia valle del Colca: Ver posts siguientes

No te pierdas detalle de nuestro viaje:

Perú, junio 2011
Día 1: Lima-Paracas
Día 2: Paracas: Islas Ballestas
Día 2 (II): Paracas: Reserva de paracas y Oasis de Huacachina

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4 pensamientos en “Perú, diario de viaje. Día 3 – Arequipa

  1. Pingback: Perú, diario de viaje. Día 2 (II) – Paracas: Reserva de Paracas y Oasis de Huacachina | Rumbo a Viena

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  4. Muy buena descripcion, pero ojala y pudieras poner los precios o en cuanto salio el total de la Excursion ya que eso puede animar o desanimar para hacer el paseo y algun comentario del regreso a Lima. Pero en general, bien.

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