Marzo ha venido dando guerra. Desde la última vez que os dejé noticias por aquí la verdad es que sin proponernoslo, no hemos parado…
Tras una semana más o menos normal (digo más o menos porque empezó con una entrevista para un trabajo, no me cogieron) el fin de semana nos salió un trabajillo. Ganar un poco de dinero, practicar alemán, y encima estar juntos. No suena mal, ¿verdad? Si no hubiera sido un palizón de 22 horas en 2 días habría estado mejor. Pero la verdad es que nos reímos un montón y la experiencia fue positiva. Sobretodo para la cartera.
Y de eso que te levantas el lunes como si te hubieran dado una paliza y te llaman para una pre-entrevista por teléfono y de tu boca no salen más que monosílabos en inglés (si, el alemán lo dejamos para más allá de ñas 8’30 de la mañana). Si me llaman para la entrevista casi que será un milagro…
Y de eso que tu amigo Dirk está de cumple y le organizamos una fiesta sorpresa. Y de eso que de estas fiestas casi sin organizar sale un mega fiestón. Sushi, cupcakes, tequila, vino, tequila, bailes, tequila, limbo, tequila, UNO, tequila, tequila, tequila, tekila, tekilla, tklaie, tekalei, ñlafkmcokk…. Una gran fiesta, risas para recordar durante un tiempo.
Pero, si, aún era lunes y quedaba muuucha semana después de un fin de semana en el que además no habíamos descansado. Y examen de alemán. Y bastante trabajo de nuevo con los blogs. Una semana movidita, vamos.
Viernes de Ikea, sábado de paseítos al sol, Naschmarkt y tiendas chinas. Volver a casa con un Wok nuevo y tras redescubrir un poco Viena, que hacía mucho que no paseábamos sin más.
Para terminar, cena de inauguración en casa de Rossana. Todo riquísimo, como siempre. Y risas, y limonccelo, y fragolino…
El domingo nos levantamos para ir a esquiar, pero el tiempo no acompañaba. Así que decidimos intentar dar un paseo… pero el tiempo siguió sin acompañar… Ya que estábamos fuera de casa nos decidimos por un café e intentar disfrutar de los últimos días de la Niederösterreich-CARD. Lugar elegido: Wellnessoase de Leobersdorf.
Al entrar el hombre de la taquilla nos decía algo que no entendíamos, y la señora de atrás se rió de nosotros… pronto entendimos por qué.
Resulta que las saunas… ¡eran nudistas! Supongo que es algo normal aquí. Ya nos pasó en Baden, que en algunas saunas no se podía entrar con bañador. Pero aquí era… en todo el recinto. Bueno, es que era un recinto de saunas. 20 saunas distintas y una mini piscina exterior para refrescarte, además de muchas salas de hamacas para relajarle. Y todo el mundo en pelotas.
Nosotros con nuestro bañador, claro… pero enseguida nos llamaron la atención. Pues bueno… allá donde fueres… una experiencia nueva, desde luego.
Como nueva fue la cosa de que las saunas finlandesas tuvieran unos turnos, en los que se llenaban de gente y un tio se ponía a abanicar el aire con una toalla para que el aire caliente te diera con más intensidad… menudo palizón que se da el tío. No sabemos si es voluntario o trabaja allí, pero no está pagado el trabajo, de verdad ¿Lo habíais visto alguna vez?
Desde luego la experiencia del nudismo en sauna, pues mira, una cosa para tachar de la lista de “cosas que hay que hacer alguna vez en la vida”. Pero desde luego, para mi, no es. Me parece muy poco higiénico (a pesar de que todo el mundo era super cuidadoso y limpiaba con agua los asientos al salir) y que no aporta nada, digamos, positivo.
Puedo entender (si lo intento) el naturalismo como contacto con la naturaleza. No se, pasear por el bosque, bañarte en un lago o nadar en la playa. 100% natural. Bueeeeeeno, vale. Pero en una sauna, llena de gente (90% por encima de los 60 años, todos cuerpos serranos…) ¡en un pueblo pequeño que se conocen todos! Lo siento… que alguien me lo explique.
¡¡Feliz semana a todos!!
























